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Annan: un legado marcado por el escándalo y la difícil relación con EEUU

Los diez años de mandato del secretario general de la ONU, Kofi Annan, han estado marcados por el mayor escándalo que afectó a la institución, el del programa "petróleo por alimentos", y por un empeoramiento de la siempre difícil relación con Estados Unidos coincidiendo con el gobierno de George W.Bush.

Aunque su designación para sustituir a Boutros-Boutros Ghali en 1997 fue interpretada como un intento de sanar heridas con Estados Unidos --principal contribuyente de la organización--, lo cierto es que Annan abandonará el cargo como una de las bestias negras del dominio republicano de Washington.
Muy diferente fue su relación con el gobierno demócrata de Bill Clinton, cuyo embajador en la ONU, Richard Holbrooke, le saludó como el "mejor secretario general de la historia" tras su reelección para un segundo mandato en 2001.
El momento culminante del distanciamiento con el gobierno Bush se dio cuando Estados Unidos invadió Irak y pugnaba, si no por el apoyo de la organización, al menos por su discreción.
Annan sentenció entonces que la operación "no está en conformidad con la Carta de Naciones Unidas" y que era "ilegal" invadir el país árabe.
Sus palabras, que hicieron saltar chispas en Washington, pueden encajarse en su filosofía de situar a la ONU por encima de la soberanía nacional de sus Estados miembros cuando sus actuaciones van contra el espíritu de la organización.
Una filosofía surgida de dos golpes al prestigio del organismo: el genocidio de Ruanda de 1994 -Annan era el jefe de las operaciones de mantenimiento de la paz en la época- o la matanza de Srebrenica en 1995 -el pueblo de Bosnia en el que fueron asesinadas miles de personas por fuerzas serbo-bosnias pese a estar protegido por cascos azules holandeses.
Ambos sucesos llenaron de descrédito a una institución que, en el mejor de los casos, fue acusada de impotencia, y llevaron a Annan a declarar que se "podría haber hecho más".
Este "mea culpa" y el esfuerzo por restaurar el crédito de la ONU con su cruzada contra el SIDA y la pobreza, le valieron en octubre de 2001 el premio Nóbel de la paz a él y la organización.
Ese honor no bastó para que sus declaraciones sobre Irak, o muchas de las que siguieron sobre la crisis en Oriente Medio, hicieran que Estados Unidos le acusase de extralimitarse en sus funciones.
"Los estadounidenses estaban furiosos con él y no hicieron nada cuando círuclos derechistas trataron desestabilizarle", explicó un diplomático de la ONU bajo anonimato.
"Pero Annan no era la clase de secretario general del que uno pueda librarse. Contaba con demasiado apoyo internacional", sentenció Roberta Cohen, analista de la Brookings Institution, una organización de debate de Washington.
Deseosos de que la historia no se repita, el embajador estadounidense John Bolton, aprovechando el proceso de selección del nuevo secretario general, lanzó esta semana un mensaje contra la diplomacia activa de Annan.
"Queremos a alguien que sea un jefe administrativo. Yo describo al candidato idea como un proletario, alguien que trabaje dentro del sistema, que se ensucie las manos y realmente gestione este lugar, que es lo que se necesita", dijo en declaraciones a la emisora de radio pública (NPR).
Pero lo que más munición proporcionó a los críticos de Annan fue el escándalo del programa "petróleo por alimentos", por el que se permitía al régimen de Saddam Hussein sortear el embargo internacional impuesto tras la primera Guerra del Golfo (1991) para adquirir árticulos de primera necesidad.
Más de 2.000 empresas que hicieron negocios en el marco del programa pagaron sobornos que contribuyeron a que Bagdad se apropiase de más de 1.800 millones dólares.
Políticos y personal de la ONU se beneficiaron de ese dinero y, aunque Annan fue exculpado por una investigación independiente, el hecho de que su hijo Kojo se beneficiase hizo que la sombra de la duda planease sobre el ghanés de 68 años, el único de los siete secretarios de la organización surgido de sus filas.
Este balance con claroscuros hace más interesante la pregunta sobre el modo en que la posteridad recordará a Annan.
"Es una figura histórica con ciertos éxitos mayores en su balance. Creo qye cuando los historiadores miren atrás a este periodo de la ONU, bajo su intendencia, verán un periodo de crecimiento dinámico y sensacional", explicó uno de sus consejeros, el estadounidense Robert Orr.
Entre las áreas de crecimiento bajo su mandato, Orr citó las operaciones de mantenimiento de la paz, la asistencia humanitaria y el apoyo a las elecciones democráticas en todo el mundo.
Ganaría elecciones de su país
La mayoría de los ghaneses están tan orgullosos de su compatriota Kofi Annan que sería fácilmente electo a la presidencia del país, si decidiera presentarse para la elecciones en 2008, afirma un sondeo en Accra.
Según este sondeo, realizado por un instituto privado en julio pasado y cuyos resultados acaban de ser publicados, Kofi Annan podría obtener como candidato independiente cerca del 30% de los votos desde la primera vuelta, lo que lo impulsaría como favorito a la segunda, de la cual saldría vencedor.
Independientemente de las intenciones de Annan, las declaraciones de estima se multiplican en Ghana.
"Su notable carrera al servicio de la comunidad internacional no sólo honra a Ghana sino que eleva su imagen en el extranjero, esperamos su regreso a casa con gran orgullo", le dijo el presidente John Kufour durante una recepción en Nueva York.