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Estudiantes británicas se prostituyen para pagar estudios

Un número creciente de estudiantes británicas ejercen actividades relacionadas al sexo para poder pagar las matrículas universitarias, según un estudio de la universidad Kingston en Londres. Según otro estudio del año 2004, los británicos gastaron en prostitución unos 800 millones de euros, casi tanto como lo que gastaron en ir al cine.

Un número creciente de estudiantes británicas se dedican a la prostitución o a otras actividades relacionadas con el sexo para poder costearse las cada vez más caras matrículas universitarias.
Según un estudio de la universidad londinense de Kingston, el número de estudiantes que se dedican a ese tipo de prácticas ha crecido un 50 por ciento en los seis últimos años.
Ciento tres estudiantes fueron interrogadas por los autores del estudio y una de cada diez dijo conocer a compañeras que habían trabajado en clubes de striptease, salones de masajes y como señoritas de acompañamiento para costearse los estudios. Un seis por ciento dijo conocer a estudiantes que se dedican directamente a la prostitución.
El costo de las matrículas universitarias, introducidas por primera vez bajo el gobierno laborista en 1998, ha subido desde el equivalente de 1.500 euros hasta 4.500 en la actualidad en la mayoría de las universidades.
Los créditos asumidos por el universitario medio hasta el momento de licenciarse ascendían el curso pasado a 13.400 euros, pero, según cálculos del banco Natwest, si se tienen en cuenta también las deudas privadas, un estudiante que está ahora en su primer año puede llegar a adeudar más de 22.000 euros al final de la carrera.
Ron Roberts, el psicólogo autor del estudio, señaló al periódico que "las cifras recogidas apuntan a un incremento del 50 por ciento de la prevalencia de la prostitución estudiantil desde el año 2000, lo que se explica por el agravamiento de los problemas económicos" de ese grupo.
Según otro estudio del año 2004, los británicos gastaron en prostitución unos 800 millones de euros, casi tanto como lo que gastaron en ir al cine.
Una estudiante prostituta que está haciendo actualmente un doctorado en política internacional declaró a The Sunday Times que hace unos años podía ganar hasta 3.000 euros en una noche, pero ahora las ganancias son menores debido a la competencia de las muchachas de la Europa del Este.
"En lugar de trabajar en un McDonalds o en una tienda por 12 euros la hora, es más fácil a veces trabajar en esta industria (del sexo), porque te permite ganar mucho más dinero rápidamente, pagar el alquiler y disponer luego de más tiempo para estudiar", explicó.