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Un odio acumulado por 20 años

Muere una quinta niña amish tras la masacre de Lancaster. El agresor, un camionero de 32 años, El agresor premeditó su acto, dado que dejó una carta a su familia hablando de una venganza por algo que le había pasado hace 20 años

Una niña de 7 años murió la madrugada de este martes como resultado de los disparos efectuados ayer por un camionero que entró armado a su escuela rural en la comunidad amish de Pensilvania. La muerte de la niña, que resultó gravemente herida en el ataque, eleva a cinco el número de escolares fallecidas en este suceso, informó la policía.
La niña, que murió en un hospital de Delaware, fue una de las siete heridas ayer cuando Charles Carl Roberts, aparentemente motivado por el rencor acumulado durante varias décadas, atacó armado la citada escuela ubicada en un área rural de Pensilvania.
“Falleció esta mañana alrededor de las 04H30 (02H30 en Nicaragua) inmediatamente después de que se la desconectara de los sistemas artificiales de animación”, dijo Sean Young, portavoz del hospital Penn State Hershey, en Hershey, Pensilvania, citado por AFP. “Creo que tenía una herida de bala en la cabeza”, agregó.
El atacante, un camionero de 32 años -que no era amish y estaba impulsado aparentemente por un afán vengativo- paró a sus víctimas contra el pizarrón y les disparó, una a una. Después se mató, según la versión policial. El camionero, fuertemente armado, tomó la escuela amish el lunes, dejando ir a adultos y a los estudiantes varones para luego poner a 11 niñas contra el pizarrón y dispararles con una pistola automática "al estilo de una ejecución", dijo la policía.
El atacante mató a tres niñas e hirió gravemente a siete antes de suicidarse. El incidente ocurrió en el Condado de Lancaster, conocido por su población "amish", una comunidad cristiana de origen europeo que preserva las costumbres del siglo XVII, rehúsa el empleo de técnicas modernas, y se opone al uso de la violencia.
El agresor, Charles Roberts, era un repartidor de leche, de 32 años y padre de tres hijos. Roberts ingresó por la mañana a la escuela Nickel Mines, 55 kilómetros al oeste de la ciudad de Filadelfia, donde había una treintena de niños de entre 6 y 13 años, de ellos 15 varones y 12 mujeres. El agresor premeditó su acto, dado que dejó una carta a su familia hablando de una venganza por algo que le había pasado hace 20 años, indicó la policía. Roberts no era "amish" y aparentemente no eligió esa escuela por el credo religioso de la comunidad sino porque tenía la intención de matar niñas.
“Parece que cuando comenzó a disparar a sus víctimas, lo hizo como en una ejecución, con una bala en la cabeza”, dijo el portavoz. Algunos niños resultaron heridos en los brazos. Al parecer, el agresor pretendía alargar su asalto a la escuela, ya que, además de una escopeta, dos pistolas, dos cuchillos y 600 balas, llevó consigo ropa, papel higiénico, herramientas y varios rollos de cinta adhesiva transparente.
El hombre dejó salir de la escuela a 15 varones, una mujer embarazada y otras tres mujeres con sus bebés, luego cerró y obstruyó las puertas con escritorios y trozos de madera y las aseguró con clavos, tornillos y otros objetos. Posteriormente, Roberts hizo que las niñas se alinearan frente a una pizarra y les ató los tobillos. Antes de que llegara la policía, Roberts empezó a disparar a las escolares.
Se trata del tercer caso de asesinatos en centros de estudio estadounidenses en una semana. En un ataque similar, el pasado 27 de septiembre un hombre tomó como rehenes a seis alumnas en el instituto "Platte Canyon" de Bailey (Colorado), a las que seleccionó por ser rubias y mujeres. Una de ellas murió, junto con el atacante, después de que las fuerzas de acción rápida entraran para liberarlas. También, el viernes pasado un estudiante de 15 años mató al director de un colegio en una zona rural del estado de Wisconsin.
Una comunidad en shock
Las imágenes de televisión mostraban a miembros de la comunidad amish, una secta rural pacifista, caminando por la zona llorando y aparentemente en estado de shock. Los amish son una comunidad religiosa protestante descendiente de inmigrantes suizos. Sus integrantes hablan a menudo un dialecto del alemán y se caracterizan por restringir el uso de tecnología moderna como los automóviles o la electricidad.
“Son personas que viven de forma simple, que trabajan en granjas, utilizan caballos para desplazarse, tienen vestimenta sencilla. Viven en un mundo separado, tienen sus propias escuelas”, dijo a la CNN Jack Lewis, miembro de la policía estatal.
El movimiento cuenta con unos 200 mil miembros repartidos en una veintena de estados en Estados Unidos, la mayoría en Pensilvania (este). Su comunidad del condado de Lancaster, lugar del ataque, es un atractivo turístico para la región. Sus pequeñas calesas negras, tiradas por caballos, son familiares en las calles del condado de Lancaster, y la comunidad fue el modelo de la película "Witness" (Testigo en peligro), de 1985, protagonizada por Harrison Ford y Kelly McGuillis.