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México enfurece por construcción del muro fronterizo


WASHINGTON / AFP
El Congreso estadounidense aprobó abrumadoramente la noche del viernes la construcción de un muro de unos 1.200 km en la frontera con México para frenar la inmigración ilegal, enfureciendo al Gobierno del país vecino, que escribió al presidente George W. Bush para que no firme la ley.
Con el apoyo de 80 de los 100 miembros, 26 de ellos demócratas, el Senado dio el visto bueno definitivo a la construcción del polémico muro, diez días después de que la Cámara de Representantes lo aceptara y horas antes del inicio de la campaña electoral por las legislativas de noviembre.
“La ley es una victoria mayor para los esfuerzos de los republicanos por reforzar la frontera contra la entrada de ilegales”, se congratuló John Boehner, el jefe de la mayoría gubernamental en la Cámara de Representantes, poniendo de relieve su voluntad de sacar provecho electoral de la aprobación del muro.
“Podemos construir el muro más alto del mundo, pero no arreglará nuestro sistema de inmigración que ha fracasado”, replicó Harry Reid, el jefe de la oposición demócrata en el Senado, quien exigió una reforma migratoria más amplia que abra el camino a la regularización de los cerca de 12 millones de indocumentados ya radicados en Estados Unidos.
Entre los senadores que aprobaron el proyecto figuran personalidades como el republicano y cubano-estadounidense Mel Martínez (Florida) o la demócrata con aspiraciones presidenciales Hillary Clinton.
A pesar de aprobar el muro, los congresistas no garantizaron su financiación, al haber incluido únicamente en el presupuesto del Departamento de Seguridad Interior 1.200 los 6.000 millones de dólares que costará la construcción de los diferentes tramos previstos.
En manos de Bush
La ley se encuentra ahora sobre el escritorio del presidente Bush, que ya anunció su intención de promulgarla, a pesar de que la medida aprobada por el Congreso no cumplió sus exigencias de lograr una reforma amplia, como lo había prometido hace casi tres años, al iniciar su campaña por la reelección.
El mandatario se convirtió en la última esperanza para el Gobierno mexicano de Vicente Fox, un aliado de la Casa Blanca, para impedir la presencia de un muro en la tercera parte de su frontera con la primera economía mundial.
El canciller mexicano Luis Ernesto Derbez anunció su intención de enviar una carta a Bush para pedirle que no firme la ley, y explicar “de manera respetuosa las razones por las que el gobierno mexicano considera que no es la solución correcta y que puede representar un agravio entre naciones”.
La Cámara de Representantes, bajo el liderazgo de los congresistas más radicales del Partido Republicano como James Sensenbrenner (Wisconsin, norte), aprobó en diciembre una polémica ley de inmigración que sólo incluía medidas represivas y cuyo proyecto emblemático era la construcción del muro fronterizo.
Seis meses después, el Senado votó a favor de un texto muy diferente que dejó en 600 km el proyecto de valla y añadió sobre todo un camino para regularizar a millones de indocumentados mediante un programa de trabajo temporal.
Los representantes republicanos se opusieron al proyecto del Senado argumentando que la regularización significaría una amnistía general, y volvieron a la carga justo antes de las elecciones con el proyecto del muro y otras cuatro medidas contra la inmigración, que el Senado bloqueó.