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Chávez espera triunfo de Lula para inaugurar juntos puente sobre el Orinoco

El puente de cuatro canales vehiculares y uno de vía férrea, fue proyectado en 2003 y tuvo un costo cercano a los 1.000 millones de dólares.

El presidente Hugo Chávez espera la reelección de su par Luiz Inacio Lula da Silva el domingo en Brasil para inaugurar juntos el segundo puente sobre el río Orinoco (sureste), como símbolo de sus estrechas relaciones.
"Creo que Lula va a ganar en la primera vuelta. Estoy esperando a Lula para que inauguremos el puente, no quiero inaugurarlo sin Lula porque allí trabajamos los venezolanos y los brasileños", dijo Chávez en un discurso esta semana.
La inauguración del majestuoso puente atirantado de 3.156 metros, construido por la brasileña Odebrecht, fue suspendida un par de meses atrás para cumplir leyes brasileñas sobre campañas electorales.
Fue un revés momentáneo para su colega venezolano, que también aspira a la reelección el 3 de diciembre y que basa su campaña en la divulgación de sus obras, entre ellas este puente, que une el polo industrial de Ciudad Guayana en el minero estado de Bolívar con el petrolero Anzoátegui.
La Oderbrecht construirá también el tercer puente sobre el río Orinoco, entre los estados de Guárico y Bolívar a un costo estimado de 991 millones de dólares, que debe estar pronto en 2010.
"Las posibilidades de que Lula no gane son muy pequeñas y creo que continuará la relación estrecha", entre ambas naciones, dijo a la AFP el economista Pedro Palma.
Pero a diferencia de las relaciones con otras naciones, los estratégicos vínculos entre Brasilia y Caracas no dependen de quién ocupe el Palacio de Planalto.
"Si triunfa Lula evidentemente que no va a haber un deterioro de las relaciones, incluso yo pienso que con otro candidato tampoco lo habría", dijo a la AFP el asesor militar del gobierno, general Alberto Muller Rojas.
"Preveo que el escenario más probable es una profundización de esa relación", agregó el general.
Las relaciones bilaterales se intensificaron con el antecesor de Chávez, el democristiano Rafael Caldera, quien firmó en abril de 1997 la interconexión eléctrica entre el norte brasileño y el sur de Venezuela con su homólogo de entonces, el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso. Un proyecto que incluyó una carretera y el incremento de la relación comercial fronteriza.
El tendido, de 480 km, fue inaugurado en Santa Elena de Uairen por Chávez y Cardoso en agosto de 2001, con el presidente cubano, Fidel Castro, como invitado, un signo de la alianza entre Caracas y La Habana que no perturbó al gobierno socialdemócrata de Brasil.
Desde entonces los negocios comunes aumentaron para urticaria de algunos empresarios venezolanos, que temen el poderío del gigante del Sur y podrían potenciarse aun más tras el ingreso en julio de Venezuela como quinto miembro del Mercado Común del Sur (Mercosur).
Destacan los negocios entre la estatal brasileña Petrobras y la venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA): la construcción de la refinería José Inacio Abreu e Lima en Pernambuco, noreste de Brasil, con una inversión de 2.500 millones de dólares para procesar 200.000 barriles de crudo venezolano, la certificación de reservas petroleras en la Faja del Orinoco (sureste) y la inversión brasileña de 2.000 millones de dólares en un proyecto de gas en Venezuela.
Brasil es además el socio privilegiado de Venezuela en el faraónico proyecto de gran gasoducto del sur, para llevar gas venezolano (las mayores reservas de América del Sur) a la Amazonia y al noreste brasileños, así como a sus ciudades industriales del sur.
No obstante, una venta de 25 aviones Super Tucanos de Brasil a Venezuela se frustró tras un veto estadounidense que critica la compra de armas por parte del gobierno del presidente Chávez.
Aunque durante la campaña Lula pareciera haber puesto alguna distancia con su par venezolano, Muller Rojas apunta como factor en la profundización de las relaciones "la coincidencia ideológica entre el proyecto político de Lula que está enmarcado en el socialismo y el proyecto político venezolano".
Entre otros factores, el general mencionó la existencia en Brasil de una burguesía con "amplio sentido nacional y aspiraciones también de convertirse en actor importante en el sistema internacional y para esos fines la hegemonía norteamericana -que enfrenta Chávez- les es perjudicial".