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Lula evade el último debate televisivo


El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva desistió el jueves de participar en un debate televisivo con sus adversarios en las elecciones del domingo, y optó por ir al mitin de cierre de su campaña en Sao Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de Sao Paulo, donde surgió a la vida pública como líder sindical.
La jornada estuvo marcada por el dilema de ir a reencontrarse con sus bases en Sao Paulo o exponerse a críticas de sus rivales en los estudios de TV Globo en Río de Janeiro.
El premio de esta última opción podría haber sido asentar su ventaja ante el socialdemócrata Geraldo Alckmin, pero también corría el riesgo de perder los puntos que según las encuestas le aseguran una victoria en la primera vuelta.
Ausentarse comporta también un peligro, dado que en el plató debe haber una silla vacía, en momentos en que muchos sectores políticos y sociales piden explicaciones por el escándalo que en los últimos días implicó a miembros de su campaña, acusados de querer comprar informaciones supuestamente comprometedoras sobre Alckmin y otro líder opositor.
Fuentes del palacio presidencial de Planalto explicaron que finalmente Lula consideró que no le hacía falta ir a Río. “Las encuestas que tenemos aquí en el Palacio indican que Lula será reelecto en la primera vuelta y que no necesita pelear votos”, afirmaron.
Dos sondeos publicados el miércoles, de Datafolha e Ibope, dan a Lula con 53% de votos válidos y a Alkcmin con 35%. Las encuestas tienen un margen de error de 2 puntos porcentuales, lo cual sitúa a Lula en el límite de los votos necesarios para evitar el balotaje.
Lula también se había abstenido de participar en el debate anterior, el 14 de agosto, y recordaba que su predecesor Fernando Henrique Cardoso tampoco quiso sentarse frente a frente con él en la campaña que condujo a su reelección en 1998.
“La presencia de Lula en el debate sólo tendría sentido si la coordinación de su campaña pensara que hay muchas posibilidades de ir a una segunda vuelta. Pero su ausencia podría tener consecuencias negativas si su electorado percibiera esa decisión como un acto de debilidad del presidente”, afirmó el analista Walder de Goés, del Instituto Brasileño de Estudios Políticos.
En el debate participarán Alckmin, la izquierdista Heloisa Helena y el izquierdista moderado Christovam Buarque.
El escándalo de la compra de documentos tuvo el miércoles un nuevo avatar, cuando la Policía Federal informó que Hamilton Lacerda, ex asesor del senador Aloizio Mercadante --uno de los caciques del poderoso Partido de los Trabajadores en Sao Paulo-- habría sido el responsable de la entrega del dinero.
Según las fuentes, otro factor que pesó en la decisión de Lula de no ir al debate fue que se sintió “muy molesto” con dirigentes opositores que fueron a pedir información al Banco Central sobre el origen del dinero decomisado --800,000 dólares-- hace 15 días en poder de dos miembros su partido, para la presunta compra de documentos comprometedores.
“Trataron mal a (Henrique) Meirelles (presidente del Banco Central) y a la Policía Federal, que investiga el caso desde el inicio”, afirmó la fuente. Uno de esos dirigentes, Tasso Jereissati, presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña, expresó sospechas de que la Policía “tenga todas las informaciones sobre el origen del dinero y esté postergando las investigaciones para después de las elecciones”.
El cardenal Geraldo Majella Agnelo, Presidente de la Confederación Nacional de Obispos de Brasil, instó a Lula a comparecer al debate. “Faltar al debate no le trae ningún beneficio a la población. Para ganar votos, un candidato debe ser abierto, participar en las discusiones”, dijo el religioso.