Internacionales

Bush y Clinton se acusan mutuamente

* Se acusan mutuamente de no haber hecho lo necesario para impedir los atentados del 11 de septiembre de 2001

La incapacidad de Estados Unidos para neutralizar al jefe de la red Al-Qaida, Osama Bin Laden, antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, pesa sobre el presidente George W. Bush y su predecesor Bill Clinton, que se acusan mutuamente de no haber hecho lo necesario para impedirlos.
“Al menos traté de hacerlo”, se defendió Clinton el domingo, respecto a los intentos de capturar a Bin Laden.
La actual secretaria de Estado Condoleezza Rice retrucó: el gobierno de Bush ha sido “al menos igualmente enérgico” que el de Clinton durante los ocho meses que pasaron desde que asumiera hasta el 11 de setiembre.
Cinco años después de los ataques, Osama bin Laden no pudo ser capturado, y estaría en algún lugar de la frontera entre Pakistán y Afganistán. Recientes rumores sobre su muerte fueron recibidos con escepticismo.
El informe de la comisión investigadora del 11 de septiembre, publicado en 2004, no deja en claro cuál de los dos presidentes hizo más por perseguir a Bin Laden.
En diciembre de 2000, durante la transición entre ambas presidencias, Bush y Clinton se encontraron para discutir cuestiones de seguridad.
Clinton afirma que en esa instancia le previno a Bush que Bin Laden era “la mayor amenaza” para Estados Unidos y que su “mayor decepción” era no haber podido capturarlo, dice el informe.
Por su lado, Bush le dijo a la comisión investigadora que no se acuerda de que Clinton lo haya prevenido sobre Al Qaida en esa reunión.
Lawrence Wright, colaborador de la revista The New Yorker y autor de un libro sobre Al Qaida, previo al 11 de septiembre, condena a ambos presidentes, y afirma que fueron penalizados por la incapacidad de los servicios de inteligencia estadounidenses para proporcionar información sólida al respecto.
El gobierno de Bush “no hizo nada” en los primeros meses de 2001, explicó el martes de noche a la cadena CNN. “No elaboró una política coherente” al respecto, agregó.
Los jerarcas del gobierno Bush “habían empezado a tratar de desarrollar un plan completo, un abordaje sistemático del tema Al Qaida, pero el trabajo era lento”, y hacia la fecha de los ataques “no tenían un borrador”, dijo.
Contrariamente a las afirmaciones de Clinton, según las cuales el gobierno de Bush “no tuvo ni una sola reunión sobre Bin Laden” durante los ocho meses después de su partida, en realidad sí hubo varias reuniones pero no de alto nivel, como reclamaba el jefe de la lucha anti-terrorista de la Casa Blanca, Richard Clarke, según el informe de la comisión.
El informe también desmiente a Rice, que asegura que el gobierno de Clinton no dejó “una estrategia para combatir a Al Qaida”. Rice sí recibió un informe, el 25 de enero de 2001, sobre la estrategia para combatir a Al Qaida, asegura la comisión.
Además, Wright rechaza la afirmación de Clinton de que después del ataque al buque estadounidense “USS Cole” en octubre de 2000 en el puerto de Aden, reivindicado por Al Qaida, tenía “planes” para ir a Afganistán, sacar a los talibanes del poder y buscar a Bin Laden.
Clinton había dado su acuerdo para matar a Bin Laden pero no había aprobado un plan específico al respecto, según Wright.
El informe de la comisión del 11 de septiembre no menciona planes para una invasión a Afganistán ni para una operación para sacar a los talibanes del poder, sino únicamente opciones más limitadas, que preveían usar misiles crucero y fuerzas especiales.