Internacionales

Multitudinaria marcha de protesta en Chile

* Primer “paro social” contra el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet

Jóvenes con el cabello teñido de verde o combinando llamativas zapatillas rojas con sus severos uniformes escolares, se unieron este martes a sus maestros, en una multitudinaria marcha por las calles de Santiago para “defender la educación pública”.
La marcha fue el acto central que organizaron los gremios de profesores, funcionarios de la salud y estudiantes en el marco de un primer “paro social” contra el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.
Con pancartas y consignas que interpelaban directamente a la presidenta y aludían a los aires de bonanza que soplan sobre la economía de Chile, los manifestantes recorrieron un extenso circuito desde la Plaza Italia hasta los alrededores del palacio de La Moneda, fuertemente resguardado por rejas metálicas y piquetes policiales.
“¡Adelante, adelante, profesores y estudiantes!”, gritaban los manifestantes, mientras repartían pequeños impresos con mensajes que llamaban a “sepultar la educación de mercado” o “mejorar las condiciones laborales indignas” de los maestros.
“Queremos que la educación sea entendida como un derecho y no como una actividad para lucrar”, declaró a la AFP Jorge Pavez, Presidente de Colegio de Profesores que agrupa a 100.000 maestros.
Junto a él marchaban dirigentes de las federaciones de estudiantes universitarios y también de los secundarios, que en mayo pasado lanzaron una movilización de seis semanas que obligó al Gobierno a realizar millonarias concesiones para mejorar la calidad de la educación y ampliar la cobertura de algunos beneficios estudiantiles.
“Señora ministra, quisiera que por un mes viviera con mi sueldo y yo con el de usted”, cantaba animadamente un grupo de profesoras, agitando banderas chilenas bajo una nube de carteles y pancartas que interpelaban a la presidenta: “¡Bachelet, Bachelet, dónde está que no se ve!”.
“Nuestras condiciones de trabajo son deplorables en todo aspecto”, se quejó la maestra Angélica Díaz, detallando que diariamente debe impartir sus clases a unos 45 alumnos en cada salón, incluso 50, en jornadas extenuantes y con un sueldo que, en promedio, ronda los 290.000 pesos mensuales (unos 527 dólares).
“La educación pública está en desmedro: pocos recursos, establecimientos en malas condiciones, bajas subvenciones estatales y malos sueldos”, complementó el profesor Eduardo Díaz.
“Vengo a apoyar a los ‘profes’ y a pedir que el Estado mejore la educación pública”, señaló Sebastián, estudiante de un liceo fiscal de la popular comuna de Estación Central que marchaba junto a un grupo de amigos miembros de una “organización de secundarios populares”.
“Los ricos tienen una buena enseñanza, en cambio en los colegios pobres la infraestructura y la educación es mala y los ‘profes’ ya no tienen ganas de gastar su tiempo en nosotros”, se lamentó.
La brecha entre los colegios ricos y pobres se manifiesta cada año con los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), rendida por los candidatos a ingresar a las universidades.
De los 176.000 estudiantes que rindieron la PSU el año pasado, el 70% que obtuvo los puntajes máximos provino de colegios particulares. En contraste, sólo el 10% representó a los liceos públicos, en los que estudian nueve de cada 10 alumnos del país.
En el “paro social” de este martes participaron también empleados fiscales y trabajadores de establecimientos públicos de salud, que mantienen una huelga desde hace 21 días en demanda de mejoras salariales.
Las demandas se incrementaron estimuladas por una bonanza económica, donde las arcas fiscales esperan recibir excedentes por más de 10.000 millones de dólares, derivados de los altos precios del cobre, el principal producto de exportación de Chile.
“¿Dónde está la plata del cobre?”, se preguntó la estudiante universitaria Rayen Huaiquilaf. “Yo quiero que mejoren la educación, los sueldos, la salud pública. A mí no me sirven las armas ni los (cazambobarderos) F-16 que compra el Gobierno”, agregó.
“El cobre por el cielo y la salud por el suelo”, se quejó la joven, repitiendo la consigna que los secundarios levantaron en mayo pasado y que quedó grabada como una de las grandes contradicciones del país.