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Retiran de escena una ópera en la que “decapitan” a Mahoma

"Idomeneo", una ópera de Mozart, ha sido retirada de escena en Berlín por temor a las reacciones de grupos islámicos, ya que en la obra se decapita a Buda, Jesús y Mahoma.

La Deutsche Oper de Berlín decidió retirar de la programación de otoño la ópera "Idomeneo" por miedo a la violencia islamista, mientras crecen las críticas a una medida calificada desde el Gobierno de "auténtica locura". En un escueto comunicado de prensa, la intendente de la Deutsche Oper, Kirsten Hamms, anunció que la producción de la ópera de Wolfgang Amadeus Mozart, concebida por el dramaturgo Hans Neunfels, no se representaría como estaba previsto en noviembre ante la amenaza de acciones violentas por grupos islamistas.
"Esa decisión es una locura, es inaceptable", declaró hoy el ministro alemán de Interior, Wolfgang Schaeuble, y añadió que "la libertad de expresión no debe en ningún caso limitarse por miedo". "Entiendo las críticas como artista, pero soy responsable del teatro y tengo la responsabilidad de velar por la seguridad de los trabajadores de esta casa y del público que nos visita", afirmó, por su parte, la intendente de la Deutsche Oper en una rueda de prensa convocada ante la ola de críticas que levantó su decisión.
Se trata de una decisión sin precedentes en Alemania y la misma llega en vísperas de la conferencia que Schaeuble celebrará mañana en Berlín con líderes musulmanes, con la intención de abrir un diálogo entre culturas que favorezca la integración en Alemania.
El "Idomeneo", versión Neunfels, se estrenó en la Deutsche Oper en marzo del 2003, y se mantuvo en cartel hasta el 12 de mayo del 2004. Desde entonces no ha vuelto a representarse. Neunfels cuestiona en esa producción la relación de los hombres con los dioses y propone un mundo sin deidades, pues ninguna de ellas, llámense Jesús, Mahoma, Buda o Poseidón, trajeron la paz.
Extravagante y genial, provocador siempre, Neunfels se saltó para ello una de las reglas de la "ópera seria" del siglo XVIII y manipuló el obligado final feliz por la escenificación sórdida, casi burlesca, de una decapitación religiosa. Tras ceder el trono a su hijo Idamante y a la enamorada de éste, la princesa troyana Ilia, Idomeneo aparece en escena descamisado y manchado de sangre, con un saco a sus espaldas. En silencio -la orquesta ya ha dejado de tocar-, el rey de Creta desenvuelve una a una las cabezas de Jesús, Buda, Neptuno y Mahoma.
Riesgo incalculable
Kirsten Hamms explicó que a mediados de agosto recibió una llamada del senador de Interior de Berlín, Ehrhart Koerting, en la que le comunicó que la Policía Criminal de la ciudad-estado había recibido una amenaza anónima que, tras hacer las comprobaciones pertinentes, aconsejaban no ir adelante con la reposición del "Idomeneo" de Neunfels. Koerting "no dio detalles pero habló de un riesgo incalculable. Es más, dijo que a él, amante de la ópera y visitante frecuente de este teatro no le gustaría pasar un día por esta calle y no ver más el edificio", relató la intendente.
Según Hamms, el responsable de Interior le dio dos opciones para paliar ese "riesgo incalculable", sacarla del programa o cambiar la escenografía, a lo que Neunfels se negó, "y no porque pensara que ese final es hoy más válido que nunca, sino porque eso supondría modificar el concepto de toda la obra", declaró.
Neunfels, a quien la intendente comunicó su decisión antes de hacerla pública, lamentó hoy la misma, pero afirmó a través de su abogado, Peter Raue que no demandará a la Deutsche Oper por daños económicos pues todo está pagado. Los cantantes contratados para esas cuatro representaciones de "Idomeneo" tampoco demandarán al teatro por esa cancelación: "Todos ellos, incluido el director de orquesta, renunciaron voluntariamente a trabajar en esas condiciones y apoyaron mi decisión", dijo Hamms.
Las explicaciones de la intendente, que pidió una y otra vez comprensión -"imagínense que ignoro la advertencia de Interior y de la Policía Criminal y sucede algo terrible"- sirvieron de poco. "El miedo a protestas no debe en ningún caso conducir a la autocensura", declaró el ministro de Cultura, Bernd Neumann, y añadió que "el diálogo entre culturas no puede ser exitoso cuando se tiene miedo a la crítica y a la controversia de la libertad artística". El presidente del Consejo Islámico alemán, Ali Kizilkaya, declaró que "no hay diferencia entre una ópera o una caricatura. Cada religión debe saber como se trata lo divino".