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Se agudiza conflicto político en Oaxaca

* Educadores en huelga no parecen ceder ante amenazas del gobernador del estado

Un severo conflicto político que paraliza desde mayo la capital del estado mexicano de Oaxaca (sur) entra en una semana decisiva tras el ultimátum del gobierno a los 70,000 maestros para que levanten la huelga y cuando los docentes no parecen ceder ante el desafío.
“La prudencia tiene un límite y estamos llegando al límite de la prudencia. Pronto vamos a rescatar nuestra capital del Estado”, amenazó este fin de semana el gobernador Ulises Ruiz, cuya dimisión piden los huelgistas como condición para volver a las clases.
Ruiz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que no puede ingresar desde hace semanas a sus oficinas, bloqueadas como el resto de los edificios de la administración pública por los docentes, ha reiterado una y otra vez que no piensa renunciar.
Este lunes, el gobernador lanzó un ultimátum a los maestros para que reinicien sus labores, bajo amenaza de no cobrar sus salarios, lo cual han estado haciendo durante los cuatro meses de huelga.
Mientras tanto, unos 4,000 maestros se dirigen en caravana a pie hacia la capital del país, en un recorrido de más de 466 km, con el objetivo de presionar al Senado federal, el único organismo que puede destituir a un gobierno estatal (provincial).
El gobernador Ruiz volvió este fin de semana a la ciudad de Oaxaca para intentar una ofensiva que ponga fin al conflicto político, que ya se ha cobrado dos víctimas mortales.
El centro de la ciudad está plagado de barricadas de la Asociación Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que encabeza el movimiento para lograr la destitución de Ruiz después de que la policía estatal intentase en junio desalojar violentamente el campamento de los maestros que ocupaba el centro histórico de Oaxaca.
“Nadie está hablando de reprimir un movimiento. Si se quieren manifestar, que se manifiesten, pero no a costa de los habitantes de la capital del estado”, añadió el gobernador. Sin embargo, un incidente ocurrido el domingo, que terminó con una balacera, representó un anticipo de las derivaciones que puede tener la crisis.
La reaparición en público de Ruiz, cuya victoria electoral en 2004 fue calificada de fraudulenta por la oposición, en un parque cercano al centro de Oaxaca provocó que los miembros de la APPO asaltasen un hotel donde pensaban que se encontraba el funcionario.
Los opositores --que registraron habitación por habitación, agredieron a un periodista por creer que escondía al gobernador en la suya, aunque en realidad eran dos legisladores locales a los que estaba entrevistando-- terminaron siendo dispersados a tiros por policías vestidos de civil.
Aunque el gobierno estatal aseguró que sus agentes fueron los agredidos y que no efectuaron disparos, imágenes tomadas por la prensa mostraron a una persona herida por el roce de una bala en un codo.
Entretanto, en el movimiento opositor han empezado a surgir diferencias entre los que abogan por finalizar la huelga y los que se oponen a levantarla mientras no renuncie el gobernador.
En medio de la crisis, el gobierno mexicano respondió este lunes a una nota de la embajada de Estados Unidos que extendió el domingo por un mes más la recomendación de no viajar a la capital de Oaxaca ante el “reciente incremento de la violencia”.
El portavoz de la presidencia, Rubén Aguilar, aseguró que “México ofrece todas las condiciones de seguridad para el desarrollo de la actividad turística” e invitó a los turistas de todo el mundo a visitar el país.
Aunque hasta el momento todo intento de diálogo ha fracasado, incluidas las negociaciones con el gobierno federal, Aguilar se comprometió a que el gobierno solucionaría el conflicto antes del cambio de presidente, el 30 de noviembre.
Sin embargo, Oaxaca está paralizada por las protestas: los comercios del centro están en su mayor parte cerrados y los hoteles vacíos (algunos han tenido que cerrar) ante la ausencia del otrora boyante turismo.
Los empresarios, que han denunciado pérdidas por más de 360 millones de dólares, se plantean un segundo paro de labores tras el que realizaron el 30 de agosto.
En medio de la situación caótica en Oaxaca, habitantes de la ciudad han aprehendido por propia cuenta y atado a postes de iluminación pública a varios presuntos delincuentes.
“Estoy aquí por ratero y por golpear”, dice un cartel colocado en uno de los postes, donde uno de los supuestos ladrones está amarrado con sogas y con los ojos vendados.