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Gorriarán enterrado como gran revolucionario latinoamericano

El carro que llevó los restos del ex guerrillero hasta el lugar del entierro estaba cubierto con un emblema del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la bandera argentina.

Los restos del ex guerrillero argentino Enrique Gorriarán Merlo fueron inhumados hoy en Buenos Aires en una ceremonia en la que fue recordado como "un gran revolucionario de América Latina" y por sus campañas en Nicaragua. Unas 150 personas, entre familiares y militantes políticos de izquierda de Argentina, Nicaragua y Guatemala, despidieron en el cementerio porteño de La Chacarita al ex guerrillero fallecido el viernes a los 65 años como consecuencia de una afección cardíaca.
En la ceremonia estuvieron presentes su esposa Liliana y sus dos hijas, Adriana y Cecilia, que viajaron desde Nicaragua.
Gorriarán lideró el grupo que en 1980 asesinó en Paraguay al ex dictador Anastasio Somoza y el carro que llevó sus restos hasta el lugar del entierro estaba cubierto con un emblema del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la bandera argentina.
Durante la ceremonia, los carteles con imágenes de líderes guerrilleros de América Latina se entremezclaron con las leyendas de las pancartas que pedían "condena a los genocidas civiles y militares, 1976-2006". Un guitarrista interpretó una canción en homenaje al ex guerrillero argentino-cubano Ernesto "Che" Guevara.
Gorriarán Merlo, uno de los jefes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) argentino en la década de los años 70, lideró en 1989 el asalto al cuartel de La Tablada, a las afueras de Buenos Aires. En la recuperación murieron once miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad y 31 guerrilleros, entre ellos un nicaragüense.
El ex líder del ERP, que el año pasado había lanzado en la ciudad de Rosario su propia fuerza política, fue detenido en México en 1995 y trasladado a Argentina, donde fue enjuiciado y condenado a reclusión perpetua por el ataque al cuartel de La Tablada. En mayo del 2003, se benefició de un indulto que el entonces presidente argentino, Eduardo Duhalde, concedió a 25 civiles y militares condenados por alzamientos armados.