Internacionales

5 mil cascos azules en el sur de Líbano

Con la llegada de casi 600 cascos azules españoles el viernes a las costas libanesas, la FINUL, que contaba con 2.000 soldados de paz antes de la guerra, dispone ahora de unos 4.500 militares y llegará en los próximos meses a 15.000.

La Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL) ya cuenta con casi 5.000 cascos azules en el sur de Líbano, cifra exigida por Israel para retirar sus soldados de la región, donde el ejército local sigue desplegándose pese al gran poder de la milicia chiita del Hezbolá en la zona.
El domingo, 76 soldados del Ejército de Tierra español desembarcaron en el puerto de Beirut, equipados con 20 vehículos, para dirigirse por tierra al sur, donde ya están desplegados desde el viernes casi 500 infantes de Marina enviados por Madrid.
Su misión será preparar el terreno al resto de legionarios que llegarán a Líbano en las próximas semanas para instalarse en la ciudad de Marjayún (sur), donde estará la sede de la brigada multinacional dirigida por España.
España enviará un total de 1.100 soldados, que tendrán por misión ayudar al ejército libanés a establecerse en el sur del país, prestar ayuda humanitaria y vigilar el alto el fuego, en vigor desde el 14 de agosto entre Israel y la milicia chiita de Hezbolá.
Los soldados libaneses no habían puesto un pie desde hacía 40 años en el sur de Líbano, donde Hezbolá tiene un gran poder.
Tras el secuestro de dos de sus soldados por parte de Hezbolá el 12 de julio, el Estado hebreo entró de nuevo en el sur de Líbano, una región de la que se había retirado en mayo de 2000.
Desde entonces y pese al alto el fuego, sus soldados siguen ocupando algunas posiciones concretas del sur del país y realizan operaciones comando, según los habitantes.
En cuanto los militares del Estado hebreo abandonan una posición del sur del Líbano, el ejército local, poco respetado por los habitantes e insuficientemente armado, toma posiciones en la zona y crea retenes con apoyo de la FINUL.
En estos días, los líderes de Hezbolá aseguraron que no obstaculizarían el trabajo de los cascos azules si se limitaban a "proteger la soberanía libanesa".
En localidades devastadas del sur del país como Bint Jbeil, escenario de violentos combates en julio, los habitantes miran con desconfianza la llegada de soldados extranjeros y creen que llegaron al país por "exigencia de Israel" y "no para ayudar a la población local".
Los responsables del Partido de Dios ya advirtieron de que las relaciones con la ONU podrían deteriorarse si los cascos azules intentaban desarmar a la milicia.
Esta fuerza de la ONU está dirigida por el momento por Francia, e Italia tomará el relevo en febrero de 2007.
Por ello, el domingo, la ministra francesa de Defensa, Michele Alliot-Marie, inició una visita a Líbano, en la que se han desplegado ya centenares de cascos azules de su país.
Su visita coincide con el intento del gobierno libanés de encontrar un mecanismo que abra la vía al desarme de Hezbolá, exigencia plasmada en la resolución 1.701, que puso fin a los enfrentamientos entre la milicia e Israel el 14 de agosto.
La ministra francesa insistió en que el sur de Líbano "debe convertirse en una región totalmente controlada por el ejército libanés, con ayuda de la FINUL".
En total, Francia enviará 2.000 soldados a Líbano. Los primeros blindados franceses abandonaron Beirut en dirección al sur el domingo.
Sin embargo, los diferentes contingentes extranjeros están retrasando su instalación en el extremo sur del país debido a problemas logísticos, sobre todo la falta de tierra para instalar sus bases.