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Crecientes críticas en mundo islámico

Las palabras que han causado ofensa en el mundo islámico formaron parte de un discurso pronunciado por el Papa el pasado martes en Alemania, en el que condenó el integrismo religioso, afirmó que la "yijad" (guerra santa) del Islám está contra Dios y que defender la fe con la violencia es una cosa "irracional".

Las palabras del papa Benedicto XVI sobre el Islam y el profeta Mahoma han suscitado duras críticas en el mundo islámico, y mientras algunos clérigos las calificaron de "agresión", varios exigieron que el Pontífice "ofrezca disculpas".
Las reacciones más fuertes han salido de países como Pakistán, Egipto, Irán e Irak, y en este último destacados líderes suníes consideraron que las palabras del Pontífice "incitan al terrorismo" contra los musulmanes, ya que "dan a las tropas de EEUU un pretexto para seguir matando a los mahometanos".
Esta opinión la expresó la Comisión de Ulemas Musulmanes (CUM), de los suníes iraquíes, que condenó hoy en un comunicado "la guerra de los cruzados del presidente de EEUU, George W. Bush, en Irak y Afganistán, en la que sus soldados matan a decenas de miles de musulmanes".
En él, el emperador le preguntaba al persa que le mostrase algo que el mundo debiese a Mahoma que fuera nuevo y respondía él mismo que sólo encontraría cosas "malas e inhumanas como su orden de difundir usando la espada la fe que predicaba".
El ayatolá Ahmad Jatamí, uno de los destacados clérigos chiíes de Irán, opinó hoy que la declaración del Papa "es una prueba de su ignorancia de la tolerante religión islámica".
"Es deplorable que el Papa perjudique el Islám y lo vincule con la violencia y la expansión. Estoy seguro de que el mundo musulmán responderá de forma adecuada a estas ridículas declaraciones", dijo Jatamí durante la plegaria del mediodía del viernes.
Otros importantes clérigos chiíes, como el libanés Mohamad Husein Fadlalah, acusaron a Benedicto XVI de sucumbir a la propaganda de los enemigos del Islám y le instaron a disculparse de modo personal y no a través de los canales del Vaticano.
En Egipto, las palabras del Papa fueron criticadas por numerosos oradores de mezquitas, incluida la de Al Azhar, la más prestigiosa del Islam suní, y en la que centenares de manifestantes pidieron la expulsión de los embajadores del Vaticano en los países islámicos.
Los manifestantes, entre los que habían figuras políticas como el diputado y periodista opositor Mustafa Bakeri, llevaron pancartas en las que se podía leer frases como "la Guerra del Vaticano es una continuidad de la Guerra de Bush contra el Islam".
"Queremos que el Papa exprese disculpas a los musulmanes porque ha agredido contra nuestra religión sin ningún motivo", dijo el jefe de la Liga Mundial de Sabios Islámicos, el egipcio Yusef Al Qaradaui, en un comunicado que publicó hoy en Qatar, donde reside.
Este clérigo, con gran prestigio en el mundo musulmán, defendió el hecho de que "el Islam permite la 'Yihad' (guerra santa) para defenderse, y no ha obtenido victoria utilizando la espada sino que ha derrotado las espadas que han sido utilizadas en su contra".
El ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Ahmed Abul Gheit, advirtió, por su parte, de que las palabras del Papa "pueden obstaculizar los esfuerzos para el acercamiento entre Oriente y Occidente", según declaró hoy en El Cairo su portavoz, Alaa Al Hadidi.
También el líder espiritual de los Hermanos Musulmanes egipcios, Mahdi Akef, lamentó el hecho de que las palabras del obispo de Roma "pueden propagar el odio entre los seguidores de la religiones monoteístas".
En su página de Internet, los Hermanos han considerado que dichas palabras reavivan la crisis abierta por las viñetas de Mahoma, que provocó una ola de ira en el mundo musulmán, en la que decenas de personas perdieron la vida en diferentes manifestaciones.
Tanto Akef como el intelectual islámico sudanés Hasan Turabi, también exigieron que el Pontífice ofrezca disculpas, y este último dijo que "los cruzadas habían agredido contra nosotros" y "esta es una nueva agresión".
Las declaraciones del Papa, condenadas por el Gobierno de Pakistán y las dos Cámaras de su Parlamento, han sido criticadas también por las máximas autoridades religiosas de Siria y Jordania.