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La era del terror

El presidente George W. Bush aprovechó el temor de los estadounidenses tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y continúa afirmando que él y los republicanos, contrariamente a los demócratas, ven la realidad que generaron esos ataques tal como es.

Los atentados del 11 de septiembre en Nueva York transformaron una presidencia que acababa de comenzar. La noche misma de los ataques, el presidente George W. Bush declaraba que el país estaba "en guerra contra el terrorismo". Según sus propias palabras, tras esos acontecimientos, se convirtió en "un presidente de guerra".
La política exterior estadounidense y, en menor medida, la política doméstica se subordinaron a la "guerra mundial contra el terrorismo". La necesidad de derrotar al terrorismo es invocada una y otra vez por Bush y los republicanos para enfrentar a los demócratas en las elecciones parlamentarias del 7 de noviembre y evitar un penoso final de mandato del presidente.
La Casa Blanca pretende justificar con ese argumento el involucramiento en Irak, la detención de "combatientes enemigos" en Guantánamo, la creación de tribunales de excepción e incluso las desmedidas y cuestionadas prerrogativas que se le acordaron a la administración para combatir al terrorismo.
Los demócratas han hecho de los problemas en Irak, donde murieron alrededor de 2.600 estadounidenses, un tema central de la campaña y denuncian la pretensión oficial de poner en el mismo saco la guerra en Irak y la "guerra contra el terrorismo".
¿Qué tiene que ver Irak con la "guerra contra el terrorismo", preguntaba el lunes un periodista al presidente. "Nada, a menos que (...) la lección del 11 de septiembre es: enfrentar las amenazas antes de que se materialicen", respondió Bush.
El mensaje de los demócratas parece, sin embargo, abrirse paso. No solamente el 53% de los estadounidenses cree que haber iniciado la guerra fue un error, sino que 51% no ve ninguna relación entre esa guerra y la guerra contra el terrorismo, según una encuesta de opinión para The New York Times y la cadena CBS de televisión realizada a fines de agosto.
Entre el inmediato pos-11 de septiembre y la actualidad, la popularidad de Bush pasó, según Gallup, de cerca de 90%, un rércord desde Franklin D. Roosevelt (1933-1945), a 40%. Bush admite que hay "mucha gente, gente de bien, que dice: 'retirémosnos'. Pero se apresura a agregar: "están completamente equivocados".
"Quienes coquetean con esa decisión simplemente no comprenden la naturaleza del mundo en el que vivimos", dijo en agosto después de que un juez declarara anti-constitucionales las escuchas telefónicos e intervenciones de mensajes electrónicos sin mandato judicial. Bush autorizó esas intervenciones al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre.