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Bush conmemora atentados del 11 de septiembre bajo la sombra de Irak

Mientras el presidente de EEUU prepara una ceremonia para rememorar los atentados del 11 de septiembre, grupos de personas se manifiestan en las calles por la guerra en Irak donde han muerto más de 2 mil 600 soldados norteamericanos y decenas de miles de civiles.

El presidente George W. Bush inició este domingo los actos conmemorativos del 11 de setiembre, bajo los nubarrones de la guerra en Irak y la incógnita del paradero de Osama bin Laden, un escenario muy distinto al de la unidad nacional que reinaba cinco años atrás cuando el país sufría el trauma de los peores atentados terroristas de su historia.
Bush y su esposa Laura Bush, vestidos de un rígido luto, depositaron dos ofrendas florales rojas y blancas en la Zona Cero, donde fueron destruidas las emblemáticas Torres Gemelas en Nueva York, en un tributo que dio inicio a dos días de homenajes.
Posteriormente el mandatario y su esposa participarían en una misa del recuerdo en la Capilla Saint-Paul, cercana al lugar.
“Pongan fin a la ocupación en Irak”
Pero mientras Bush llevaba adelante estos actos, muy cerca de allí, docenas de manifestantes salieron a la calle en protesta por la guerra, erigiendo pancartas que leían: "Pongan fin a la ocupación" en Irak, "Que vuelvan las tropas ahora" y "Bush y Co. Criminales de Guerra".
Estados Unidos recordará sobre todo el lunes, 11 de setiembre, a los 2 mil 973 muertos y la enorme cantidad de heridos, víctimas de cuatro ataques terroristas perpetrados en una mañana de sol de 2001 por 19 piratas del aire de Al Qaeda a bordo de aviones comerciales.
Celebración en las zonas afectadas
Aunque habrá ceremonias en todo el país, las más significativas tendrán lugar en los escenarios de la matanza: la Zona Cero de Nueva York, el Pentágono en Washington y en un campo de Shankville (Pensilvania, noreste) en el que cayó uno de los aviones secuestrados.
Bush estará en los tres sitios el lunes y cerrará la jornada dirigiéndose al país desde la Casa Blanca, culminando así unos días dedicados a tratar de centrar la atención del público en los esfuerzos de su gobierno por combatir la "amenaza terrorista".
El país entero estará convocado a observar un minuto de silencio al medio día del lunes (nueve de la mañana en Nicaragua), la hora exacta en que el primer avión se estrelló contra una de las Torres Gemelas.
Guerra contra el terrorismo: Valor inestimable”
En un discurso pronunciado el sábado, Bush aseguró que su acción contra el terrorismo ha sido de un "valor inestimable para la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados". Sin él, Al Qaeda seguramente hubiera logrado atacar de nuevo al país, dijo.

A algo más de dos meses de las elecciones legislativas de noviembre, en la que los sondeos indican que los demócratas podrían recuperar el control de ambas cámaras, los republicanos tratan de reconducir el discurso hacia un tema que les ha dado buenos réditos, siempre y cuando no vaya asociado a Irak, donde han muerto más de 2 mil 600 soldados norteamericanos y decenas de miles de civiles.
Irak se convirtió, tras Afganistán, en el segundo destino de una "guerra contra el terrorismo" que no ha logrado capturar a Bin Laden, el líder de una organización que, desde entonces, ha sido omnipresente gracias a una serie de mensajes grabados.
Hussein no tenía vinculo con Al Qaeda
En momentos en que Bush usa todas sus argucias para volver a la unidad que lo acompañó tras los ataques de 2001, el Senado hizo público esta semana un informe que concluye que el régimen de Saddam Hussein no tenía vínculo alguno con la red terrorista Al Qaida.
"Saddam Hussein no tenía confianza en Al Qaeda y consideraba a los extremistas islámicos como una amenaza a su régimen, y negó todos los pedidos de ayuda material y operativa que le realizó Al Qaida", explica un informe de la comisión de Inteligencia de esa cámara.
Espíritu de unidad erosionando
Las múltiples controversias han erosionando el espíritu de unidad que reinaba en los primeros aniversarios y los estadounidenses empiezan a ver al conflicto en Irak como algo separado de la guerra contra el terrorismo y se muestran divididos con respecto a la posibilidad de fijar un calendario para la retirada de soldados en el país, víctimas de una violencia sectaria.
El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, reconoció este domingo que había sido demasiado optimista en relación a Irak, reconociendo que la insurrección estaba siendo más larga y difícil de lo previsto a comienzos de 2005, cuando aseguró que estaba en "sus últimos sobresaltos".
"Es indiscutible que la insurrección dura más tiempo y más difícil de lo que había anticipado", declaró Cheney a la cadena de televisión NBC.
Estados Unidos ocupa Irak desde que lo invadió, en marzo de 2003, cuando desplazó del poder a Saddam Hussein.