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Evo Morales afronta fuerte “turbulencia”

* Huelga convocada por la derecha paralizó parcialmente varias ciudades y logró cerrar fronteras con Argentina y Brasil

SANTA CRUZ, Bolivia / AFP
El presidente izquierdista Evo Morales enfrenta este viernes una fuerte arremetida de fuerzas de oposición de derecha que paralizan con barricadas cuatro importantes regiones de Bolivia, en el peor momento del gobernante indígena en siete meses de gestión.
Una huelga convocada por organizaciones cívicas y empresariales, partidos de derecha y prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, afines a agrupaciones conservadoras, paralizó parcialmente esas ciudades y logró cerrar las fronteras con Argentina y Brasil.
La movilización --que comenzaba a declinar al caer la tarde-- se nutrió de “aportes económicos de poderosos grupos empresariales y la infraestructura de prefecturas y alcaldías locales”, sostuvo el gobierno en un comunicado.
Grupos antagónicos de opositores y oficialistas protagonizaron duros choques verbales y agresiones mutuas que obligaron a la policía a utilizar bombas lacrimógenas en Santa Cruz, Tarija y Cobija, capital de Pando.
El gobierno definió el paro como “parcial, armado y violento”, que se impone por la fuerza “por hordas fascistas, sicarios” desplegados en calles y carreteras de esas cuatro ciudades.
Además, enfatizó que “la mayoría del pueblo boliviano sabe que el verdadero objetivo de esta huelga es frenar el proceso de cambio que vive nuestro país, encaminado hacia un nuevo modelo económico de justicia social y recuperación de sus recursos naturales estratégicos y hacia un nuevo modelo político de inclusión de las mayorías nacionales”.
El Comité Cívico Pro-Santa Cruz, que agrupa a organizaciones cívicas y empresariales, expresó “preocupación y pena por las actividades que han intentado efectuar algunos miembros del partido de gobierno, que han buscado infiltrarse en la población con el único objetivo de provocar desmanes en lugares puntuales”, según su presidente, Germán Antelo.
Las autoridades dijeron que detrás del movimiento regional está el ex presidente de derecha Jorge Quiroga que, a pesar de haber sido derrotado en las urnas dos veces por Morales, controla cuatro de nueve gobernaciones, luego de que los prefectos de Cochabamba y La Paz se desmarcaran de su control.
Morales, primer indígena en ocupar el cargo en 181 años de vida republicana, dijo antes del paro que la actitud de algunos “sectores que tratan de marginar, de excluir, de odiar, de despreciar, tiene que terminar”.
“Cuando hablan de paro siento que es el odio, el desprecio al movimiento indígena originario, hemos recibido muchos insultos, nuestros constituyentes han recibido insultos, provocaciones”, lamentó el mandatario.
La huelga, según el gobierno, es una “conspiración contra la nacionalización de hidrocarburos y una conspiración contra la Asamblea Constituyente”, donde Morales intenta --con una mayoría absoluta, aunque insuficiente para obtener los dos tercios de los votos que necesita para hacer reformas-- aprobar una nueva Constitución que establezca la “refundación del país”.
La oposición, encabezada por Podemos, la formación de Quiroga, amparada en los comités cívicos de cuño conservador, resiste la propuesta de Morales. Una Unión Cívica Juvenil Cruceñista, grupo de choque de la ultraderecha, movilizó centenares de activistas, muchos de ellos ebrios, para levantar barricadas y obligar a la población a acatar el paro.
La jornada de huelga fue empañada con un atentado con cócteles molotov contra la filial en Santa Cruz del canal estatal de televisión, afín al gobierno, y ataques a la oficina de Derechos Humanos y un albergue de médicos voluntarios cubanos. En tanto, en la ciudad de Sucre (sudeste), oposición y oficialismo estaban a punto de alcanzar un acuerdo provisional para echar a andar la Asamblea Constituyente, causa principal del paro regional.