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Transición traumática se inicia en México

* Su rival electoral, López Obrador, amenaza con “hacerle la vida imposible”

MÉXICO / AFP
México inició este miércoles una traumática transición hacia la investidura del conservador oficialista Felipe Calderón el 1 de diciembre, bajo las amenazas de su rival en las elecciones, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, de hacerle la vida imposible.
El presidente electo comenzó una serie de encuentros con dirigentes políticos y se reunió con el mandatario saliente, Vicente Fox, para delinear los pasos hacia el traspaso del mando, intentando mostrar que la etapa de la dura rivalidad con López Obrador está cerrada.
“Iniciamos de manera formal los trabajos preparatorios para la transición de gobierno. Acordamos formar un equipo de trabajo que esté preparando diariamente una transición ordenada y un proceso de entrega-recepción que permita que el gobierno siga trabajando intensamente”, dijo Calderón a la prensa al término del encuentro con Fox.
De su lado, luego de reunirse con su correligionario Calderón, el presidente del gubernamental Partido de Acción Nacional (PAN, derecha), Manuel Espino, hizo este miércoles un llamado a López Obrador y a su Partido de la Revolución Democrática (PRD), a que “reconsideren” su postura y colaboren en la transición hacia el cambio de gobierno.
“Hago votos para que en breve reconsideren su postura; tienen derecho de expresar su inconformidad pero por la vía institucional y no por encima del Estado de derecho”, sostuvo el dirigente oficialista.
Espino se sumó a Calderón, quien en su primer mensaje como presidente electo expresó la noche del martes el reconocimiento a sus contendientes y los invitó a “sumar esfuerzos”, asegurando que incorporaría sus propuestas, “las más valiosas”, a su programa de gobierno.
“Para ellos, de mi parte, habrá siempre una mano tendida y una puerta abierta al diálogo”, insistió ante sus entusiastas seguidores.
En el mismo sentido, los diarios mexicanos están atestados este miércoles de avisos pagos de entidades sociales, empresariales y sindicales exhortando a la concordia entre los mexicanos y a abrir una etapa de unidad nacional.
Obrador no depone las armas
Pero el líder de la izquierda parece estar lejos de deponer las armas y, horas después de conocerse el martes el fallo de la justicia electoral, anunció que mantendrá su actitud de resistencia al desconocer a Calderón como presidente electo y rechazar el fallo del tribunal.
La exigua diferencia de 233,381 sufragios sobre 41.5 millones de votantes dejó a López Obrador con la sangre en el ojo, en las puertas de un triunfo histórico que le hubiera permitido a la izquierda acceder por primera vez al poder en México.
Calderón obtuvo 14,916,927 sufragios, equivalentes al 35.89% de la votación total, mientras que López Obrador quedó con 14,683,096 (35.33%).
A Calderón, un ex ministro de Energía de Fox y de carrera rápida en el PAN, no le espera un camino de rosas.
No sólo tendrá que lidiar con el encono de la izquierda, sino también enfocarse para comenzar a pergeñar el combate a la colosal pobreza de casi la mitad de los 102 millones de habitantes de México, entre otros grandes problemas sociales que afectan a la principal economía latinoamericana.
La izquierda apunta ahora todos sus cañones a una Convención Nacional Democrática con sus militantes, que se celebrará el 16 de septiembre en el centro de la capital mexicana, donde se instaló un plantón hace más de un mes que abarca 8 kilómetros para exigir el recuento de los votos de la elección del 2 de julio.
Ese será el verdadero termómetro del estado de ánimo de sus seguidores, aunque el día después de la decisión de la justicia electoral el plantón aparecía más raleado y menos fervoroso que en anteriores jornadas.