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Nace heredero al “Trono del Crisantemo”

La Casa Imperial japonesa, la más antigua del mundo, respira hoy con tranquilidad, tras el nacimiento de un niño varón, tercero en la fila de sucesión al trono, y que soluciona la crisis de sucesión que amenazaba a esta dinastía, ya que hasta ahora los nacimientos dentro de la familia habían sido sólo de mujeres.

El nacimiento del primer heredero varón al Trono del Crisantemo soluciona por ahora la crisis de sucesión que amenazaba a la dinastía nipona, pero es una enmienda transitoria en momentos en que la monarquía más antigua del mundo se enfrenta a presiones para modernizarse. Para alegría de los tradicionalistas, la princesa Kiko, nuera del emperador de Japón, dio el miércoles a la familia imperial su primer varón desde el nacimiento de su esposo Akishino en 1965.
El bebé de Kiko y Akishino, susceptible de asumir un día el Trono del Crisantemo, se ubica en tercera fila de sucesión, detrás de su tío Naruhito, que hasta ahora sólo tiene una hija, y de su padre. Gracias a este inesperado nacimiento, "los debates sobre la sucesión imperial se calmarán durante un tiempo, lo cual alentará a los conservadores a presionar en favor de la continuidad de la filiación patrilineal", predijo Kouichi Yokota, profesor de Derecho de la Universidad Ryutsu Keizai.
"Pero eso no quiere decir que el debate esté cerrado", advirtió este especialista en el sistema imperial, para quien "no hay ninguna garantía de continuidad para la familia imperial mientras no se adopten reglas flexibles de sucesión". El sistema patrilineal, inspirado en las antiguas dinastías chinas, sólo funcionó perfectamente en las eras en que el mikado estaba rodeado de concubinas. La poligamia desapareció con la entronización del emperador Hirohito (1901-1989).
"Las concubinas desempeñaron un gran papel en el pasado", explicó Isao Tokoro, profesor de Derecho de la Universidad Sangyo de Kyoto, quien estimó que "es un poco complicado perpetuar la línea patrilineal sin ese sistema".
La supervivencia del Trono del Crisantemo, que según los historiadores se remonta al menos al siglo VI antes de Cristo (y a más tiempo aún según la leyenda), reposa totalmente sobre el recién nacido de la princesa Kiko, una situación extremadamente frágil si no se revisa el Código Imperial.
"No solucionaremos el problema de fondo evitando hablar de él. Aplazar la discusión sólo trasladará el problema a las próximas generaciones de la familia imperial", estimó Hirohi Takahashi, profesor de historia moderna en la Universidad de Shizuoka.
Ante la crisis, el primer ministro, Junichiro Koizumi, intentó lanzar un proyecto de reforma que hubiera permitido a una mujer acceder al Trono del Crisantemo.
Pero el nacimiento inesperado de un varón da por tierra con sus planes. Según la opinión general, esta reforma, combatida de manera virulenta por los tradicionalistas y abandonada en febrero, cuando se supo del embarazo de Kiko, no tiene posibilidades de ser aprobada en lo inmediato.
Fortaleza espiritual
"La estabilidad de la sucesión imperial es muy importante. Es necesario conversar del asunto con serenidad. Hoy es el momento de festejar", dijo a la prensa el número dos del gobierno, Shinzo Abe, probable reemplazante de Koizumi en las próximas semanas.
Pese a sus tradiciones herméticas y archiprotocolares, la institución imperial es extremadamente respetada en el archipiélago. Hasta el Partido Comunista renunció finalmente en 2004 a reivindicar la abolición de la monarquía.
"La sociedad y la política cambian constantemente, y a la gente le gusta sentir la continuidad y la estabilidad de la familia imperial. Para muchos, es una fortaleza espiritual", explicó el profesor Tokoro.
No obstante, también es cierto que los jóvenes son cada vez más indiferentes a la familia imperial, que para conservar su popularidad podría verse obligada a exponerse más al público, advirtió el profesor Yokota.
"Pero eso también tiene el riesgo de conducir a una falta de dignidad y, en el peor de los casos, a una histeria mediática que sólo engendrará vulgaridad. Hete aquí el dilema de la familia imperial", subrayó.