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Calderón pacta con el PRI

* López Obrador sufre una fuerte caída en las encuestas tras sus movilizaciones callejeras

El oficialista Partido Acción Nacional (PAN) pactó con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y otras dos formaciones la presidencia del Congreso, que el mismo día inició sus trabajos. El PAN asumirá la presidencia de la Cámara de Diputados, y el PRI, que gobernó México durante siete décadas y hoy es la tercera fuerza, ocupará la dirección del Senado.
El Congreso se constituyó en un clima de crispación política, a la espera del veredicto del tribunal electoral, que tiene de plazo hasta el 6 de septiembre para proclamar al presidente electo.
Calderón obtuvo una ventaja de casi 240,000 votos (un 0.58% del total), pero su contrincante Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), se niega a reconocer el triunfo y ha amenazado con formar un “Gobierno paralelo” si los magistrados ratifican la victoria del candidato conservador.
El miércoles, sin embargo, los diputados y senadores del PRD tomaron posesión de sus escaños, auque amenazaron con boicotear, mañana, 1 de septiembre, la presentación del Sexto Informe de Gobierno del presidente Vicente Fox.
Como segunda fuerza política, al PRD le correspondía la presidencia de la mesa directiva de la Cámara baja, que fue a manos del PAN mediante un acuerdo con el PRI, el Partido Verde Ecologista y Nueva Alianza. Jorge Zermeño será el presidente de los diputados y el encargado de contestar el informe de Fox. La presidencia del Senado será ocupada por Manlio Fabio Bletrones, del PRI.
La situación es complicada y hay un riesgo de ingobernabilidad, según la diputada perredista Ruth Zavaleta, que asegura que la conformación de la mesa directiva ha sido diseñada “con el objetivo de proteger al presidente Fox” durante la presentación del informe. Zavaleta reconoció que los legisladores de izquierda pretenden impedir que el mandatario rinda su informe a la nación.
El PAN cuenta con 205 de los 500 diputados y con 52 de los 128 senadores, pero deberá negociar con la izquierda o con el histórico PRI para sacar adelante las reformas que pretende llevar a cabo.
Durante los últimos seis años, las reformas estructurales planteadas por Fox en materia fiscal, energética, judicial y política chocaron con un Congreso dividido, en el que el PRI tenía la mayoría simple.
Mientras tanto, las protestas empiezan a pasar factura a López Obrador. Dos recientes encuestas reflejan que la mayoría de los mexicanos reprueba el movimiento de resistencia civil del candidato.
Según un sondeo del diario Reforma, el 62% de los consultados cree que Calderón ganó la elección, frente a un 25% que cree que fue López Obrador, y un 68% rechaza las acciones de los seguidores del candidato perredista, que mantienen ocupado el centro histórico de la capital mexicana. Si las elecciones se repitieran hoy, Calderón ganaría con un 43%, 19 puntos por encima de López Obrador.
Porcentajes similares ofrece otra encuesta de la casa Ulises Beltrán para el diario La Crónica, que indica que un 25% de los mexicanos que cuentan con teléfono cree que López Obrador es el ganador de la elección, pero el 56% de ellos considera que no está justificada su campaña en la ciudad de México.
Francisco Abundis, director de la consultora Parametría, relaciona la “pérdida de popularidad con la actitud radical de la protesta como tal”, porque “todo el mundo asume que es mucho lo que ha ganado el PRD”. El nivel de confianza en las instituciones electorales no ha variado.
El tribunal electoral debe dar el cómputo definitivo e inapelable de los comicios, declarar la validez de las elecciones y proclamar, en su caso, un presidente electo.