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Agassi dice adiós

Andre Agassi, de 36 años, antes de anunciar su retirada del pasado torneo de Wimbledon, por lesión en la espalda, también confirmó que después de concluir el Abierto de Estados Unidos diría su adiós definitivo ante la realidad de que ya no podía ser competitivo ni su físico le daba para más.

Cuando Andre Agassi llegó por primera vez al Abierto de Estados Unidos en 1986 con 16 años, su figura de niño prodigio del tenis mundial daba comienzo a una de las carreras más brillantes dentro del deporte de la raqueta, donde ya tiene asegurado un legado muy especial.
Pero después de 21 años de profesional, Agassi logró 60 títulos individuales, incluidos ocho de Grand Slam con dos del Abierto (1994 y 1999), jugó otras 30 finales y ha sido sin lugar a dudas el gran preferido de los aficionados neoyorquinos.
La última gran demostración de ese cariño y apoyo lo tuvo el año pasado cuando en la final del Abierto que disputó contra el suizo Roger Federer el público que llenaba la pista central Arthur Ashe lo apoyó constantemente con los gritos de "Andre, Andre, Andre..." y lo despidió con una gran ovación a pesar de haber perdido.
Agassi, que jugará su vigésimo primer Abierto consecutivo, también siente la misma admiración y cariño por los aficionados neoyorquinos y de ahí que haya realizado el último esfuerzo físico para intentar llegar al torneo en buena condición física.
"Este recinto siempre ha sido algo muy especial para mi y será muy difícil decir el adiós definitivo, pero estoy preparado para superar la prueba de la mejor forma posible", comentó Agassi, uno de los jugadores más carismáticos del tenis mundial en los últimos 25 años.
Agassi, que este lunes será el centro de atención en el partido de la noche cuando se enfrente al rumano Andrei Pavel, de 32 años, al que ha ganado cinco de las seis veces que se han enfrentado, quiere irse por la puerta grande, pero también es consciente que todo puede suceder.
Gil Reyes, el preparador físico personal de Agassi y uno de sus hombres de confianza durante los últimos 17 años, reconoció que el ex número uno del mundo se siente bien, pero no está al ciento por ciento de su condición física.
"De lo que si estoy seguro y convencido es que será algo emocional el volver a salir a la pista central Arthur Ashe Stadium", declaró el ex número uno del mundo. "Aunque me he preparado a mi mismo para este tipo de emociones tal vez haya sobrestimado cada una de las cosas que puedan darse y suceder en la pista", admitió Agassi, ex número uno del mundo.
Aunque durante todo el año su espalda le ha dado problemas y no le ha permitido tener una temporada normal como esperaba, Agassi, que el año pasado llego a su sexta final del Abierto después de haber ganado tres partidos en cinco sets, dijo que esperaba de cualquier manera tener un experiencia memorable en lo que será su último torneo de Grand Slam y como profesional.
"Me siento bien y muy confiado, aunque con el problema de la espalda nunca sabes como pueden darse las cosas, pero de lo que no tengo duda es de la inspiración y ganas que tengo por salir al campo y jugar al máximo", valoró Agassi. "Cada año me he entregado a los aficionados neoyorquinos y espero hacerlo una vez más".
Agassi recordó cuando en 1986 debutó por primera vez en el Abierto y después de caer en la ronda inicial sintió que no iba a ser el torneo ni el sitio donde mas a gusto se iba a sentir jugando, pero la historia le ha demostrado todo lo contrario.
"No hay un estadio en el mundo que me haya trasmitido a través de los aficionados tanta intensidad y eso es lo que espero vivir de nuevo, sin importar cual sea el resultado final de cada uno de los partidos que vaya a disputar", destacó Agassi.
Agassi dijo también que estaba preparado para enviar los últimos besos a los aficionados neoyorquinos, quienes le han visto ganar 77 partidos en el Abierto y perder 18.
Los colaboradores más cercanos destacan que nunca habían visto a Agassi más en paz y tranquilo con la vida que lleva junto a su esposa la alemana Steffi Graf y sus dos hijos, Jaden y Jazz Elle.
"Andre se reunió con la persona que le ha permitido hacer todas aquellas cosas que más deseaba en su vida y mucho más", declaró Brad Gilbert, el entrenador que ayudó a Agassi a que tuviese la etapa más productiva como profesional.
Será precisamente la figura de Graf, otra leyenda del tenis mundial femenino, que ya vivió el momento de la retirada, la que haya permitido que el "Kid de Las Vegas" tenga ya establecido otro legado fuera del tenis con su organización benéfica de ayudar a niños sin recursos para que puedan tener un futuro lleno de esperanza.
El tenis mundial se quedará sin los besos de Agassi y sin un profesional que aportó un estilo propio y único cuando estaba en el campo, pero los niños más necesitados de Las Vegas seguirán teniendo a una persona que ya les ha recaudado más de 50 millones de dólares y está más comprometido que nunca con su causa.