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Tregua en el Líbano comienza su segunda semana

Una semana después, varias de sus disposiciones esenciales siguen sin ser aplicadas, entre ellas la creación de una nueva fuerza internacional, con efectivos de 15.000 hombres y un mandato ampliado, el desarme del Hezbolá y la suspensión del bloqueo israelí sobre el Líbano.

La tregua que puso fin a 34 días de guerra en el Líbano entró este lunes en su segunda semana, fragilizada aún por una operación israelí el sábado en territorio libanés y por la ausencia de una fuerza internacional de la ONU que consolide la paz en la frontera israelí-libanesa.
Desde la operación comando lanzada el sábado por Israel contra el Hezbolá, cuyos combatientes ocupan aún el terreno a pesar de un mes de ofensiva militar del Estado hebreo, la tensión aumentó entre éste último y el Líbano, que se acusan mutuamente de violar el cese del fuego.
De su lado, el Líbano trató de calmar la comunidad internacional que duda en enviar tropas para participar en la futura fuerza internacional, debido a la ausencia de reglas de compromiso precisas y garantías de seguridad.
El ministro libanés de la Defensa, Elias Murr, prometió el domingo que procesaría por traición a toda personas que violase el cese del fuego para disparar cohetes contra Israel.
Murr aludió al Hezbolá, que es al mismo tiempo partido político y una poderosa organización armada que rechaza desarmar en lo inmediato como reclama la resolución 1701 del Consejo de seguridad de la ONU.
Objetivo de la ofensiva israelí lanzada el 12 de julio, la milicia chiita disparó en un mes de guerra 4.000 cohetes contra el norte de Israel desde el sur del Líbano, sin ser derrotada.
La resolución 1701 permitió un cese de los combates, efectivo desde el 14 de agosto, pero sin un verdadero cese del fuego.
Sólo el despliegue de 15.000 soldados libaneses en el sur del país, plaza fuerte de la milicia chiita, pudo comenzar el 17 de agosto.
No obstante, Israel que hace una semana comenzó la retirada gradual de sus tropas, advirtió que sólo cederá el lugar en el sector fronterizo cuando llegue una fuerza internacional, para alejar el Hezbolá.
Algunas otras disposiciones de la resolución, como el llamado a Israel a que cese sus operaciones militares "ofensivas", están sujetas a interpretación,.
El Estado hebreo explicó así que la operación del sábado al este del Líbano apuntaba a "impedir entregas de armas al Hezbolá desde Irán y Siria" y sólo constituía una réplica a "una violación" libanesa de la resolución 1701, que prevé el embargo de la entrega de armas al Hezbolá.
La operación fue calificada de "violación" de la tregua por el secretario general de la ONU Kofi Annan, mientras que la organización aún no ha conseguido reunir los elementos de una vanguardia de 3.500 hombres que quiere enviar al sur del Líbano antes del 28 de agosto.
Sólo Francia envió 200 hombres en apoyo a los cascos azules de la actual Fuerza interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL), reduciendo sus ambiciones cuando la ONU contaba con ésta para que fuese el núcleo de la fuerza.
La actual FINUL, desplegada en el Líbano desde 1978, cuenta con 2.000 soldados.
Una reunión de los países miembros de la Unión Europea sobre sus contribuciones a la FINUL reforzada está prevista en Bruselas esta semana, probablemente el miércoles. Pero numerosos países que temen encontrarse en un atolladero, vacilan en participar militarmente en el terreno y exigen un mandato claro de la ONU.
El primer ministro israelí deseó el domingo que Italia juegue un "papel principal" en el seno de la fuerza multinacional, pero rechazó toda participación de países que no tienen relaciones diplomáticas con el Estado hebreo.
El domingo, Israel anunció que proseguiría sus operaciones militares en el Líbano para impedir la entrega de armas al Hezbolá y se declaró dispuesto a una "segunda vuelta" de las hostilidades.
"Vamos a examinar lo que aparece como un fracaso. Vamos a poner todo en el tapete, pues es nuestro deber prepararnos para una segunda vuelta", dijo Amir Peretz.
La reciente ofensiva, que costó la vida a casi 1.300 personas en el Líbano y a más de 150 israelíes, provocó enormes destrucciones en el Líbano sin por ello permitir al ejército israelí vencer al Hezbolá, y sacudió gravemente a su gobierno.
El domingo, un general israelí reconoció por primera vez que la comandancia había dado pruebas de "arrogancia" durante la guerra en momentos en que cada vez más reservistas denuncian en que fueron dirigidas las operaciones.