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Termina cumbre del sida con llamado a que G8 cumpla sus promesas

La conferencia de Toronto, que duró seis días y a la que asistieron cerca de 30.000 personas, estuvo dominada por el énfasis puesto en las medidas preventivas frente a la atención que en pasadas ediciones se ha dado al tratamiento.

La XVI Conferencia Internacional sobre el Sida terminó hoy en Toronto con un llamamiento general a los países más ricos para que hagan realidad las promesas de los últimos años y proporcionen los fondos para combatir el sida.

Ver: sitio oficial de XVI Conferencia Internacional del Sida.

Las críticas más contundentes procedieron del enviado especial de la ONU para el sida en Africa, el canadiense Stephen Lewis, quien habló de traición a los países más pobres y llegó a comparar la actitud de los países del G8 como "asesinato en masa".
"Es casi inconcebible que las extravagantes promesas de (la cumbre del G8 de) Gleneagles hayan resultado tan irreales que ahora hagan peligrar al Fondo Global", dijo Lewis.
"Nadie está pidiendo más de lo prometido pero la traición al sur ya ha empezado. Todo en la batalla contra el sida está en peligro por el comportamiento del G8", continuó Lewis entre los aplausos y vítores de centenares de delegados.
El argentino Pedro Cahnn, presidente entrante de la Sociedad Internacional del Sida (IAS), también resaltó la necesidad de "mantener la presión sobre los países del G8 para que continúen con su compromiso de lograr el acceso universal a la prevención, cuidado y tratamiento para el 2010".
La próxima Conferencia Mundial sobre el Sida, que se celebrará cada dos años, tendrá lugar en México en el 2008 y Cahnn destacó que esta elección no es casual.
El nuevo presidente de la IAS solicitó que no se olvide a Latinoamérica porque "también está sufriendo las consecuencias de la epidemia en un contexto de pobreza y marginación. Los 2 millones de personas que viven con VIH/sida en la región no deben ser excluidas de nuestra agenda".
Algunas de las figuras más reconocibles de la conferencia, el matrimonio formado por Bill y Melinda Gates, y el ex presidente estadounidense Bill Clinton, se esforzaron por destacar la importancia que las nuevas tecnologías, como los microbicidas, pueden tener en los próximos años para reducir el ritmo de infección.
Gates -quien poco antes del inicio de la cumbre anunció la donación de 500 millones de dólares para el Fondo Global contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria-, destacó que avances como los microbicidas también permitirán proteger a la población femenina, especialmente en Africa.
Los últimos datos dados a conocer durante la conferencia señalan que el ritmo de infección de mujeres se incrementó de forma alarmante en los últimos años y en el Africa subsahariana las mujeres y niñas representan el 74 por ciento de los portadores del virus que provoca el sida, el VIH.
Esta situación es lo que la ministra española de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, así como otros delegados presentes en Toronto, definieron como la "feminización" del sida.
Salgado dijo que la reunión de Toronto ha sido "extraordinariamente política" y destacó "la necesidad de prestar una atención especial a la mujer en muchos países para tener éxito en las políticas de reducción del VIH/sida".
La conferencia también recogió los últimos datos sobre el desarrollo de una vacuna contra el sida.
Stephen Lewis destacó que la vacuna es "la única cura" que realmente existe contra la infección y cifró en "al menos diez años" el tiempo necesario para que se haga realidad. Lewis mencionó las promesas del producto que la farmacéutica Merck está probando en la actualidad.
A pesar del optimismo generado con el desarrollo de microbicidas y los avances en el campo de la vacuna, grupos de activistas volvieron a denunciar la actitud de las farmacéuticas que están haciendo imposible que los infectados en los países más pobres tengan acceso a los medicamentos.
En particular, el doctor Nathan Ford, de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), señaló a la multinacional farmacéutica Abbot que ha puesto "un precio desorbitado" a su segunda línea de medicamentos antiretrovirales en Asia y algunos países de Africa.
MSF también protestó durante la conferencia por los elevados precios de los medicamentos para niños, hasta seis veces superiores a los de los adultos, y la falta de interés de la industria por crear productos para la infancia de los países en desarrollo.