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Líbano despliega sus tropas

Después de casi 40 años de ausencia, el ejército libanés vuelve al sur.

El ejército libanés volvió este jueves al sur del Líbano, tras una ausencia de casi 40 años, mientras las tropas israelíes se retiraban progresivamente de esa región, en el cuarto día de tregua con la milicia chiita del Hezbolá.
Con banderas libanesas que flameaban al viento, los convoyes de camiones y transportes de tropas llevaban lanzacohetes, morteros y toda la logística destinada al personal, como camas metálicas, mesas, estanterías y distribuidores de bebidas.
Paralelamente, el ejército israelí entregó el miércoles la mitad de las zonas que había ocupado en un mes de ofensiva contra el Hezbolá a la Fuerza Interina de las Naciones Unidas (FINUL), cuyas tropas deben tomar posiciones en el sur, en apoyo al ejército libanés.
Los primeros efectivos de esta fuerza deberían llegar al Líbano "a comienzos de la semana próxima", anunció el comandante de los Cascos Azules en el Líbano, el general francés Alain Pellegrini, en momentos en que los países que participarán en ella tratan de definir un mandato exacto.
Aprovechando la tregua iniciada el lunes, un flujo constante y muy denso de refugiados, entremezclados con convoyes militares, se dirigía al sur. El tráfico parecía no obstante menos denso que los primeros días, gracias a la habilitación de varios puentes o a la instalación de pasarelas metálicas, como en Qasmiyé, sobre el río Litani, cerca del litoral del Mediterráneo.
De todas maneras, la circulación era lenta en los lugares donde las vías o los puentes están dañados. Los convoyes militares recibían entusiastas saludos de parte de los civiles. Varias columnas militares llegaron hasta los sectores fronterizos, pasando por el río Litani al norte de Tiro, en la costa del Mediterráneo, y al norte de Marjayún, al este.
Varios cientos de soldados de la Décima Brigada de Infantería, compuesta por unos 2.500 hombres, llegaron en camiones hacia las 07H00 (2 de la madrugada en Nicaragua) al cuartel de Marjayún, a 7 km de la frontera, donde debe instalarse el cuartel general de la futura fuerza de la ONU.
"Deberíamos desplegarnos en 24 horas a lo largo de la Línea Azul", trazada por las Naciones Unidas entre el Líbano e Israel, declaró el general Charlos Chijani, comandante de la Décima Brigada. Muy emocionado, el oficial expresó su alegría: “¡Imagínese, es la primera vez desde 1968. Estamos muy felices, es nuestro país!”, dijo.
El ejército perdió progresivamente el control de las regiones fronterizas con Israel a partir de 1968, primero en beneficio de los combatientes palestinos hasta la invasión israelí de 1982 y, luego, de las milicias chiitas que luchaban contra Israel.
El miércoles, el gobierno libanés ordenó el despliegue del ejército en el sur del país para permitir la consolidación de la tregua entre Hezbolá e Israel, que entró en vigor el lunes después de un mes de conflicto.
Este despliegue está previsto por la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU que permitió el cese de las hostilidades entre Israel y el Hezbolá libanés, que controlaba la región desde hace seis años.
"Estoy muy emocionado de ver a mi ejército desfilar por fin y dirigirse hacia el sur", confió Ghassan, un funcionario instalado en el puente de Qasmiyé.
Quince mil soldados libaneses deben ser desplegados en el sur del Líbano junto a la FINUL. Esta fuerza, existente desde 1978 y que cuenta actualmente con 2.000 hombres, será remplazada por una nueva FINUL, con efectivos que alcanzarán los 15.000 hombres y con un mandato más amplio.
Retirada israelí
Paralelamente, el ejército israelí comenzó su retirada por etapas, sobre todo del sector de Marjayún. La ONU desea que una vanguardia de más de 3.000 hombres de la nueva FINUL esté sobre el terreno en 15 días como máximo y Francia está dispuesta a asumir la comandancia hasta febrero.
Pero el envío de tropas al sur del Líbano no garantiza el desarme del Hezbolá, también previsto por la resolución 1701. El gobierno libanés evitó pronunciarse sobre esta cuestión, y el jefe de la milicia chiita, Hassan Nasralá, la rechazó en lo inmediato.
Esta incertidumbre sobre el desarme del Hezbolá hace vacilar a los países solicitados para contribuir en la FINUL, a la espera de que se definan claramente las reglas. Una reunión al respecto está prevista para el jueves en la ONU con 49 posibles candidatos a integrar esta fuerza.
Israel exige, más que el desarme, el desmantelamiento completo del Hezbolá, al que el ejército israelí no fue capaz de derrotar en un mes de ofensiva aérea y terrestre.