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Otro día en Irak: 52 muertos en atentados suicidas

La violencia continúa en Irak pese a los planes de reconciliación y para el establecimiento de la seguridad, anunciados a partir de junio pasado por el primer ministro iraquí, el chií Nuri Al Maliki.

Al menos 52 personas murieron en una nueva oleada de ataques perpetrados hoy en Irak, los más sangrientos de ellos ocurrieron en la ciudad chií de Nayaf, a 170 kilómetros al sur de Bagdad, y dejaron 33 muertos, en su mayoría mujeres y niños.
Nayaf fue escenario de dos explosiones potentes que se produjeron de forma casi simultánea, y que causaron también heridas a 108 personas, según fuentes policiales y médicas. El primer atentado fue llevado a cabo por un suicida que hizo estallar una bomba adosada al cuerpo en el mercado de Al Kabir, y pocos minutos después otro artefacto hizo explosión en el barrio de Abasiya, según fuentes policiales.
Las dos explosiones se produjeron poco después de las 9.00 horas (la media noche del miércoles en Nicaragua) en dos áreas cercanas al mausoleo del Imán Alí, primo y yerno del profeta Mahoma, el más venerado por los chiíes. Sólo ocho de los muertos son hombres y el resto son mujeres y niños, dijo el director del Departamento Sanitario de Nayaf, Munzer al Azari. Indicó que entre las víctimas mortales hay cuatro ciudadanos iraníes.
La televisión estatal Al Iraquiya afirmó que el atentado suicida fue el que más víctimas mortales ha dejado, aunque no precisó el número. Según las fuentes policiales, "efectivos de la policía intentaron detener al suicida antes de que hiciera detonar la carga que tenía pero no consiguieron hacerlo".
Una tercera explosión ocurrió esta mañana al paso de un vehículo todoterreno junto a un convoy militar estadounidense en la carretera que une la vecina ciudad de Kufa, también venerada por los chiíes, con la localidad de Hilla, añadieron las fuentes, sin precisar si hubo víctimas.
Nayaf, destino de los peregrinos chiíes de todo el mundo, especialmente de Irán, goza de cierta estabilidad en comparación con otras regiones de Irak, como Bagdad, donde son frecuentes los atentados y episodios de violencia sectaria.
Según anunció ayer la televisión iraquí Al Sharquía, el depósito de cadáveres del hospital Al Adli, morgue bagdadí a la que sólo llegan cadáveres no identificados, recibió durante el pasado mes de junio 1.815 cuerpos.
Además de las víctimas de las explosiones en Nayaf, otras 19 personas perdieron la vida en atentados de la insurgencia en distintas áreas situadas al oeste y al norte de la capital, así como en el propio Bagdad. De los 19 muertos, seis perdieron la vida en la explosión de una bomba en un restaurante popular del barrio Al Ilam, en el oeste de Bagdad, ataque en el que otras tres personas resultaron heridas, según las fuentes policiales.
Otros cuatro murieron en la localidad de Miqdadiya al ser tiroteado el vehículo en el que se trasladaban por un grupo de pistoleros, mientras que en las vecinas Baquba y Jalis tres personas murieron en un atentado similar.
En Faluya, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, el estallido de una bomba y un posterior enfrentamiento entre la policía y presuntos rebeldes dejaron tres muertos, incluido un soldado iraquí. Además, dos policías murieron en Hueya, en el norte del país, en la explosión de una bomba, añadieron las fuentes.
Por otro lado, el mando militar estadounidense anunció hoy la detención de siete presuntos miembros de la rama iraquí de Al Qaeda, entre ellos "dos cabecillas" del grupo durante una operación militar llevada a cabo ayer en Bagdad y Mosul (norte).