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Al menos 21 muertos en nuevos ataques con bombas en Irak

Bagdad está enloqueciendo por la violencia. El último ataque: una bomba enterrada en un campo de fútbol que mató niños mientras jugaban.

Al menos 21 iraquíes murieron y más de 90 resultaron heridos en nuevos atentados con bombas perpetrados hoy en Irak, donde el más sangriento de ellos se produjo en un mercado del centro de Bagdad, causando 10 muertos, según fuentes policiales.
Este ataque en Bagdad, en el que 70 personas resultaron heridas, ocurrió hacia las 11.00 hora local (2 de la madrugada hora de Nicaragua) cuando dos bombas hicieron explosión de forma casi simultánea e incendiaron numerosas tiendas, dijo a Efe el capitán de policía Ali Hadi.
Unas tres horas antes, un atentado similar causó la muerte de 7 personas e hirió a 8 más en una carretera al este de la capital.
El artefacto iba dirigido contra un coche de la Policía que circulaba por el barrio de Nahda, al este de Bagdad, según las fuentes.
Entre los heridos hay tres policías y otros cuatro civiles que se encontraban en la zona cuando fue detonado el artefacto.
En Tikrit, un policía y un civil murieron y 8 personas resultaron heridas por la explosión de una bomba al paso de una patrulla de las fuerzas de seguridad por una de las carreteras de esa ciudad, situada a 170 kilómetros al norte de Bagdad, indicaron las fuentes.
Además, las fuerzas de seguridad decidieron hoy prohibir el tráfico rodado en varias áreas en Mosul, en el norte iraquí, en previsión de posibles ataques de grupos insurgentes.
El pasado viernes, 20 presuntos rebeldes y 6 policías, incluido un coronel, murieron en ataques y enfrentamientos registrados en la ciudad de Mosul, situada a 400 kilómetros al norte de Bagdad.
Por otro lado, el Ejército estadounidense anunció hoy la muerte de 4 presuntos insurgentes en un ataque aéreo norteamericano en la localidad de Al Yusefiya, al sur de la capital.
Los nuevos atentados se producen pese al reciente despliegue de cerca de 4.000 soldados estadounidenses en Bagdad y sus alrededores para facilitar la aplicación del plan diseñado por el primer ministro, el chií Nuri al Maliki, cuyo fin es reducir la violencia en la región.
La nueva oleada de violencia coincide también con el 18 aniversario del fin de la guerra Iran-Irak (1980-88), que los iraquíes celebraban hasta que fuera derrocado el régimen de Sadam Husein en abril de 2003.