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Violencia sigue azotando Sao Paulo

La capital financiera de Brasil vive hoy su segundo día de una tercera escalada de violencia atribuida a la organización delictiva Primer Comando de la Capital (PCC), que actúa desde las cárceles.

Sao Paulo vivió hoy una nueva madrugada de terror, a causa de la violencia desatada en la ciudad por el crimen organizado. Los primeros reportes oficiales informan que las bandas de criminales que azotan desde ayer a la capital financiera del Brasil, llevaron acabo nuevos ataques contra bases policiales e incendios de autobuses, dejando como saldo cuatro sospechosos abatidos.
Los sospechosos habrían caído este martes en un tiroteo con la policía en la localidad de Cotiá, región metropolitana de Sao Paulo, según informes periodísticos no confirmados oficialmente. La policía informó el lunes que dos atacantes fueron muertos en un enfentamiento con las fuerzas del orden.
En el interior y en la zona metropolitana hubo bases policiales baleadas desde coches que pasaban a gran velocidad, mientras fueron incendiados ómnibus en Guarulhos, Mauá, Santo André, Jundiaí, Miguelópolis, Hortolandia y otras localidades.
El coronel Elizeu Borges, jefe de la policía militarizada de Sao Paulo, dijo que hasta el lunes de noche se registraron 78 ataques contra 93 objetivos (incluidos 12 puestos de gasolina, 34 agencias bancarias y 22 autobuses incendiados) y que fueron detenidos un total de 12 sospechosos.
"Los autores de estos delitos están huyendo de los enfrentamientos con la Policía", dijo Borges, que anunció que se triplicará la vigilancia policial nocturna en Sao Paulo.
El director del Departamento de Investigaciones contra el Crimen Organizado, Giodifredo Bittencourt, comentó este martes que "los ataques no pararán fácilmente".
La actual ofensiva es la tercera atribuida a la organización delictiva Primer Comando de la Capital (PCC), que actúa desde las cárceles, en el estado de Sao Paulo, de 42 millones de habitantes y una red de 144 presidios donde se alojan más de 150 mil presos.
La primera, del 12 al 19 de mayo, culminó con más de 170 muertos, decenas de rebeliones carcelarias y cientos de atentados. En la segunda, del 11 al 14 de julio, hubo nueve muertos y 100 atentados contra objetivos policiales y civiles.
"El interés del PCC es debilitar al estado y hacer que los principales líderes de esa organización, actualmente presos en condiciones rigurosas de seguridad, obtengan algunos beneficios", dijo Walter Maierovitch, presidente del Instituto criminalístico Giovanni Falcone.
Según el analista, "el PCC está demostrando que actúa con táctica guerrillera, ataca primero y desaparece después, en un intento de desmoralizar al Estado, que ha demostrado su ineficiencia y falta de preparación".