Internacionales

Uribe asume segundo mandato

* Se encomienda a Dios y pide ayuda foránea

BOGOTÁ /AFP -Álvaro Uribe, principal aliado de Estados Unidos en América Latina, inicia este lunes un segundo periodo en la Presidencia de Colombia, en una ceremonia 'blindada' para evitar ataques de la guerrilla a la que asisten 11 jefes de Estado, aunque no los mandatarios de los principales países de la región.
En Bogotá unos 30,000 hombres del Ejército y la Policía mantenían estrictos controles, apoyados por 17 helicópteros en previsión de acciones de las marxistas FARC, a laS que se atribuyen en la última semana la explosión de tres coches bomba y ataques contra poblados que dejaron 21 uniformados y 8 civiles muertos.
Uribe, quien llegó al poder en 2002 tras prometer la derrota militar de la guerrilla, fue reelecto en mayo pasado con un 62% de los sufragios. Desayunó con su familia antes del alba, se encomendó a Dios en el principal santuario católico de su país, apresurado, posesionó a la nueva canciller y almorzó con invitados foráneos antes de pronunciar su discurso de posesión a un segundo mandato.
El presidente comenzó la jornada del lunes, festivo en Colombia, hacia las 04:30 horas locales con un desayuno íntimo en el que junto a su esposa, Lina Moreno, y sus hijos, Tomás y Jerónimo Uribe, ultimó detalles del discurso de posesión al lado de sus más cercanos asesores.
Luego se dirigió a la parroquia del céntrico barrio 20 de Julio –a la que cada domingo acuden miles de fieles bogotanos devotos a la imagen del Niño Jesús-- donde, según dijo, le pidió que le brinde "la suficiente energía y todo el amor para que Colombia avance hacia la paz y la justicia social".
Uribe juró a las 16 horas locales en una ceremonia en el pleno del Congreso, y cuya presidenta, Dilia Toro, se equivocó al terciarle al revés la banda presidencial.
La ceremonia transcurrió en forma similar a la de hace cuatro años, pero en esta ocasión no se vio afectada, como entonces, por ataques con cohetes de fabricación casera por parte de la guerrilla marxista de las FARC.
Ello gracias a que en Bogotá unos 30,000 hombres del Ejército y la Policía mantuvieron estrictos controles, apoyados por 17 helicópteros en previsión de acciones de los rebeldes a la que se atribuyen en la última semana la explosión de tres coches bomba y ataques contra poblados que dejaron 21 uniformados y ocho civiles muertos.