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Guerra de mafias regresa a Sao Paulo

El temido Primer Comando de la Capital, una mafia de presos, vuelve a sembrar el pánico en la capital financiera de Brasil.

El pánico y el caos vuelven a reinar en Sao Paulo, la capital financiera de Brasil. Este lunes al menos dos atacantes fueron abatidos en un tiroteo con la policía en la tercera ola de violencia desde mayo, con decenas de atentados contra edificios públicos, patrulleros, ómnibus, agencias bancarias y puestos de gasolina, según informes oficiales.
Grupos de desconocidos atacaron en al menos 25 ocasiones a las fuerzas de seguridad, edificaciones públicas, autobuses y bancos. La Secretaría de Seguridad del estado de Sao Paulo (SSP) informó que los dos atacantes cayeron muertos en un tiroteo con la policía, después que lanzaron bombas incendiarias contra un puesto de gasolina, y que un sospechoso se encuentra detenido después del inicio de la ofensiva criminal.
En total, durante los ataques lanzados esta madrugada desde las 04h00 locales (2 de la mañana en Nicaragua), fueron detenidas 15 sospechosos que fueron liberados sucesivamente en la medida que esclarecían su situación, precisó la SSP.
Según las autoridades, el peor ataque se registró contra una sede del Ministerio Público en el centro de Sao Paulo, donde una bomba de fabricación casera destruyó la fachada y los vidrios del edificio. Una granada y un cóctel molotov fueron lanzados contra la sede de la Secretaría de Hacienda, mientras que delincuentes atacaron a tiros una sede de la Guardia Civil Metropolitana en el barrio de Campo Limpo.
Las autoridades sospechan que detrás de los ataques podría estar la mafia de presos Primer Comando de la Capital (PCC), que en mayo y julio pasados lanzó sendas ofensivas en Sao Paulo, el estado más populoso y rico de Brasil. La primera ola de ataques, que incluyó rebeliones simultáneas en cerca de un centenar de prisiones, dejó 133 muertos, según datos oficiales, mientras que en la segunda murieron ocho personas.
Los delincuentes también incendiaron hoy dos vehículos de la Policía Civil que estaban en un estacionamiento en Sao Paulo, así como diez autobuses de servicio público, seis de ellos en la ciudad de Mauá, vecina a Sao Paulo. Dos empresas de autobuses decidieron esta mañana retirar sus vehículos de circulación por miedo a nuevos ataques, ya que en la anteriores ofensivas el transporte público ha sido uno de los principales blancos de la delincuencia.
También hoy desconocidos prendieron fuego a por lo menos ocho agencias bancarias, un puesto de gasolina y un supermercado, pero los bomberos controlaron a tiempo los incendios. La ola de ataques se extendió a la ciudad de Jundiaí, a unos 65 kilómetros de Sao Paulo, donde delincuentes intentaron incendiar una agencia bancaria y una gasolinera.
Dos sospechosos de participar en los ataques fueron arrestados en el barrio de Sao Mateus, periferia de Sao Paulo, y se les decomisaron una ametralladora y una escopeta, agregó la policía.