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Violencia por desigualdad en América Latina

Un experto del BID destacó la importancia de la implementación de medidas integrales para enfrentar la delincuencia, como el Plan de Seguridad Democrática de la República Dominicana, que involucra a los empresarios, la sociedad civil y las organizaciones comunitarias.

WASHINGTON -El problema de la violencia criminal que afecta a Latinoamérica no tiene su origen únicamente en la pobreza, sino en una compleja serie de circunstancias relacionadas con la inequidad y la distribución de los recursos, dijo un funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“Estadísticamente, nosotros hemos podido demostrar que entre violencia y pobreza no hay relación, en cambio sí hay una relación muy estrecha entre violencia y desigualdad”, afirmó Jorge Sapoznikow, jefe de la División de Programas de Estado y Sociedad Civil del Departamento de Operaciones Regionales para México, Centroamérica y el Caribe del BID.
El caso Nicaragua
Según el funcionario, en la región latinoamericana hay países pobres con índices de violencia menores que los de sus vecinos, como es el caso de Nicaragua, con niveles de criminalidad bajos en comparación con los demás países centroamericanos.
Los países en los que hay una gran desigualdad entre ricos y pobres son los que registran un mayor incremento de la violencia, señaló.
“El crecimiento económico de un país no es suficiente, si no va acompañado de una mayor generación de empleos y una mejor distribución de la riqueza. La desigualdad contribuye a que haya descontento, y, por lo tanto, puede llevar a la violencia”, declaró Sapoznikow.
El experto destacó, además, la importancia de la implementación de medidas integrales para enfrentar la delincuencia, como el Plan de Seguridad Democrática de la República Dominicana, que involucra a los empresarios, la sociedad civil y las organizaciones comunitarias en las labores de rehabilitación y reinserción.
En este escenario, el PSD incluye iniciativas de generación de empleo educación, capacitación y salud, con un enfoque más social que estrictamente policial.
“Hay que ver el problema de la violencia y la inseguridad como algo multicausal, y que todas sus causas tienen que atacarse de manera simultánea para poder obtener resultados”, dijo.
El funcionario del BID se refirió también a un proceso de pérdida de valores en la sociedad, que conducen a la violencia intrafamiliar, la violencia callejera, la violencia de tipo criminal y el crecimiento de las actividades del crimen organizado.
“Estoy hablando de valores cívicos, éticos, de valores morales, que es absolutamente necesario recuperar”, puntualizó.