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Israel busca extender control en sur de Líbano

* Combatientes de Hezbolá libraban ayer una intensa batalla con las fuerzas de Israel, decidido a alejar al grupo chiíta de sus fronteras

TIRO, Líbano /AFP -El Ejército israelí confirmó la muerte de tres de sus militares en los enfrentamientos en Aita al Chaab, en Líbano sur, contra milicianos de Hezbolá. Otros 25 soldados fueron heridos por disparos de cohetes antitanque y disparos de armas automáticas, según la misma fuente.
Por su parte, Israel afirmó haber dado muerte a una veintena de milicianos de Hezbolá en los combates "sucesivos" de las últimas 48 horas. De hecho, Israel acusó al líder de Hezbolá, Hassan Nasralá, de mentir y ocultar las bajas en sus filas.
Israel interviene TV
Durante la noche, las Fuerzas Armadas israelíes intervinieron durante algunos minutos la televisión de Hezbolá, Al Manar, presentando fotos fijas de cadáveres con textos dirigidos a los militantes del grupo chiíta libanés.
Una de las fotografías mostraba un cadáver boca arriba, con una canana sobre el torso, un pantalón de camuflaje idéntico a los que usa el Ejército de Estados Unidos, un casco y una leyenda en árabe: "Ésta es la foto del cadáver de un miembro de las fuerzas especiales de Hezbolá". Y debajo: "Nasralá miente: no somos nosotros quienes ocultamos nuestras bajas".
A continuación, una foto de Hassan Nasralá con esta advertencia: "Miembros de Hezbolá, presten atención, él miente". Luego aparece otra foto de otro cadáver y la leyenda: "Existe un gran número de cadáveres de este tipo en el terreno. Nasralá les oculta la verdad".
Cuando se cumplen tres semanas del inicio del conflicto, Israel se mantiene determinado a eliminar la amenaza del grupo chiíta, alejando a sus combatientes de la frontera y obligándolos a retroceder hacia el interior de Líbano.
Desde Irán, un alto dignatario religioso, el ayatolá Ahmad Jannati, instó a los países musulmanes a suministrar armas a Hezbolá para luchar contra Israel, al tiempo que el canciller iraní, Manuchehr Motakki, se encontraba de visita en Beirut.
En tanto, los ministros europeos de Relaciones Exteriores solicitaron un "cese inmediato de las hostilidades" a las dos partes en combate en Líbano, luego de tres horas y media de reunión y tras descartar una moción para reclamar un "cese del fuego inmediato".
"Cuando hablamos de un cese del fuego duradero, ello quiere decir que habrá también un acuerdo político", dijo el canciller finlandés, Erkki Tuomioja, quien señaló que no está lejos un posible acuerdo para enviar una fuerza internacional a la frontera entre Líbano e Israel.
Olmert pide “cambio en el terreno”
Este martes, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que Israel sólo detendrá el fuego cuando sepa "con certeza que las condiciones en el terreno son diferentes de las que condujeron al inicio de la guerra". "Hoy la amenaza que hacía planear Hezbolá no es la que era", declaró Olmert.
La ofensiva de Israel ya ha dejado cerca de 600 muertos en Líbano desde su inicio, el 12 de julio, en respuesta al lanzamiento de misiles contra el norte israelí y a la captura de dos de sus soldados por parte del Hezbolá chiíta libanés.
En ese lapso, más de 1,900 misiles cayeron en territorio israelí, lanzados desde Líbano, lo que causó la muerte de 18 personas y paralizó la actividad económica y la vida en el norte de Israel, donde viven alrededor de un millón de israelíes, que se resguardan en refugios subterráneos durante los ataques.
Este martes cayeron trece misiles y un obús de mortero, en una de las jornadas más tranquilas desde que comenzó el conflicto.
La misión de la operación israelí es precisamente la destrucción total de las posiciones de Hezbolá a lo largo de la frontera para acabar así con los disparos de cohetes contra el norte de Israel.
El Ejército israelí instó el martes a los habitantes de varios pueblos situados al norte del río Litani, en Líbano, a que abandonen sus casas en previsión de un ataque en el sector, indicó a la AFP una portavoz del Ejército.
Se trata de "controlar la zona que va hasta el río, sin ocupación permanente del terreno y tras haber limpiado ese sector de cualquier presencia de Hezbolá", señalaron las fuentes.
Paralelamente, la aviación israelí reanudó sus ataques aéreos contra objetivos de Hezbolá, pese a la suspensión durante 48 horas de los bombardeos, decretada por el propio Gobierno.
Decenas de miles de civiles aprovecharon la breve interrupción para huir de la región, sumida en una crisis humanitaria acuciante. Las bombas israelíes devastaron varios sectores y localidades del sur del país, y se calcula en 800,000 el número de desplazados.
Las tratativas diplomáticas se intensificaban el martes en el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, donde sus cinco miembros permanentes tenían previsto reunirse con el secretario general de la organización, Kofi Annan.