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Israel descarta una tregua

La aviación israelí atacó el lunes un comando de Hezbolá en Líbano, acogiéndose a una de las cláusulas de la suspensión de sus bombardeos durante 48 horas, decretada bajo presión estadounidense tras la matanza de Cana, pero advirtió que no habrá un alto el fuego "inmediato"

Esta aseveración contrasta con el moderado optimismo de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, quien el lunes por la mañana, al partir de Jerusalén, se declaró convencida de que esta semana es posible lograr "un alto el fuego urgente" y una "solución duradera" al conflicto.
Aunque el ejército hebreo prosigue sus operaciones contra la milicia chiíta libanesa de Hezbolá en el sur de Líbano, la suspensión de sus ataques aéreos generalizados durante 48 horas, por primera vez desde el comienzo de la contienda bélica, el pasado 12 de julio, da una oportunidad a la diplomacia y permite hacer llegar medicinas y víveres a los habitantes de Líbano sur.
A raíz de la muerte el domingo de 52 civiles, de los cuales 30 eran niños, en un bombardeo israelí sobre la sureña localidad libanesa de Cana, "todas las operaciones aéreas fueron suspendidas en Líbano, en particular para permitir a la población del sur del país evacuar esta región", anunció una portavoz del Ejército israelí.
La suspensión temporal de los bombardeos contempla varias excepciones: la aviación podrá atacar los comandos de Hezbolá, así como los vehículos que transporten armas desde Siria. Igualmente, apoyará a la infantería en el sur de Líbano.
En virtud de ello, la aviación israelí lanzó el lunes por la tarde ataques contra posiciones del Hezbolá en el sector de Taybeh, en el sur de Líbano, en "apoyo a las fuerzas terrestres", anunció a la AFP un portavoz militar, añadiendo que los aparatos "disparaban únicamente sobre zonas deshabitadas".
Lucha encarnizada en el sur
En tierra, varias unidades israelíes y milicianos de Hezbolá combatían a fuego por el control de una colina aledaña a la frontera. Además, un soldado libanés perdió la vida y otros tres resultaron heridos en un bombardeo naval israelí al norte del sureño puerto de Tiro.
Según la Policía local, en torno a las 10:30 horas locales estallaron escaramuzas por el control de la colina de Ueida, a 700 metros del llamado dedo de Galilea, donde se oían retumbar los disparos estruendosos de fuego de artillería, así como de armas pesadas y automáticas. Los enfrentamientos en este sector central, próximo al pueblo de Taibé, a menos de 3 km de la frontera entre Líbano e Israel, comenzaron el domingo tras un ataque israelí.
No ha sido el único frente reabierto por el ejército hebreo. El lunes por la mañana Israel reanudó sus bombardeos de artillería contra varias aldeas del sur de Líbano, concentrando sus operaciones en las de Jebin y Kafra, situadas al sur de Tiro, así como en las regiones de Arkub y de Rachaya Al-Fakar, en el sureste de Líbano, anunció la Policía local.
En un bombardeo naval israelí el lunes contra un puesto militar cercano al puente de Qasimiyé, al norte de la localidad portuaria de Tiro (83 km al sur de Beirut), murió un soldado libanés y otros tres fueron heridos, anunció la policía libanesa.
Entretanto, los equipos de salvamento prosiguen con la retirada de cadáveres de entre los escombros de los edificios de la localidad de Cana, donde el domingo ya sacaron los restos mortales de 52 civiles, entre ellos 30 niños, que perdieron la vida en un bombardeo israelí.
Una calma sepulcral reinaba el lunes por la mañana en la aldea bombardeada, que parecía desértica. Las operaciones de desescombro, con la ayuda de una pala mecánica de la ONU, se suspendieron el domingo por la noche.
Aprovechando esta tregua oficial, los habitantes de Líbano sur llevaban a cabo un verdadero éxodo. Cargados de maletas en los techos de los automóviles, miles de libaneses abandonaban los pueblos de la montaña meridional libanesa para viajar por carretera hacia el norte, constató un periodista de la AFP.
Asimismo, la aviación israelí lanzó un doble ataque contra un puesto fronterizo entre Líbano y Siria, hiriendo a cinco personas, incluidas cuatro funcionarios de las aduanas libanesas y un civil, informaron fuentes de seguridad.
No se vislumbra tregua
Pese a este giro en la escalada bélica, no se vislumbraba el fin de la ofensiva contra Hezbolá, desatada después de la captura de dos soldados del ejército israelí por el movimiento integrista.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, afirmó el lunes que no habrá un alto el fuego en Líbano "en los próximos días". "No habrá un alto el fuego en los próximos días. La lucha continúa", declaró Olmert durante una reunión con responsables locales en Tel Aviv.
Israel podría decretar un alto el fuego en Líbano tan pronto se produzca el despliegue de una fuerza multinacional en su frontera con ese país, dijo Olmert durante una entrevista telefónica con su homólogo británico, Tony Blair, informó la oficina del jefe de Gobierno israelí en un comunicado.
Horas antes, el ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, dejó claro ante el Parlamento que estaba "prohibido aceptar la entrada en vigor de un alto el fuego inmediato" porque esto "traería de vuelta a los extremistas a la región" y anunció que "se extenderán las operaciones contra Hezbolá".
Hasta ahora Washington y Londres apoyaban al Estado hebreo en su rechazo de un alto el fuego inmediato porque en su opinión no haría más que garantizar la reanudación de la violencia en un futuro.
Si se cumplen los pronósticos de Rice y se produce un alto el fuego, la ofensiva israelí concluirá en breve, lo cual está por ver, ya que el sábado Olmert anunció a la secretaria de Estado norteamericana, según un alto funcionario, que necesitaba todavía "entre 10 y 14 días" para lograr sus objetivos.
Unas metas que comprenden el desarme de Hezbolá y su alejamiento de la frontera para poner fin a la lluvia de 2,000 cohetes que se abatió sobre el norte de Israel desde el 12 de julio y que mató a 18 civiles.
Según un cálculo de la AFP, en Líbano la ofensiva israelí ha causado 518 muertos, de los cuales 442 eran civiles, más de 800,000 desplazados, y la evacuación de decenas de miles de extranjeros, además de reducir a ruinas las infraestructuras vitales de un país cuyo crecimiento económico le hacía soñar con un futuro boyante y trataba de dejar en el olvido la guerra civil que lo desangró en los años ochenta.
El lunes, los equipos de la Cruz Roja libanesa descubrieron 23 cadáveres, entre ellos el de un niño de 8 años, en las carreteras del sur de Líbano, indicó un portavoz de esa organización en Tiro.
La tragedia de Cana ha dejado traslucir de nuevo la necesidad acuciante de un acuerdo en la ONU para detener el derramamiento de sangre. Líbano reclamó una investigación internacional sobre el bombardeo israelí ante el Consejo de la ONU.
Rice es partidaria de un plan que comprenda un alto el fuego, el establecimiento de principios que permitan una solución a largo plazo, y la autorización para el despliegue de una fuerza internacional en Líbano.
Paralelamente, el Ejército israelí lleva a cabo desde el 28 de junio una operación en la franja de Gaza que se ha saldado con 149 palestinos y un soldado israelí muertos.