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Israel sigue bombardeando Líbano

Ayer el Gobierno israelí anunció un cese de las hostilidades por un periodo de 48 horas, pero hoy los “cazas” hebreos siguieron bombardeando el sur de este pequeño país. Un militar israelí dijo que lo que Israel no destruya "quedará en manos de Hezbolá, por lo que a partir de ahora tratará de destruir cuanto más mejor".

La aviación israelí volvió a bombardear hoy el sur del Líbano en apoyo de las fuerzas de tierra que operan en la aldea libanesa de Taibe, a pesar de que el Gobierno israelí anunció una suspensión de 48 horas para investigar la masacre de ayer en Qana, en la que murieron 54 personas, de los que 27 eran niños.
"No se trata de un ataque contra la localidad de Taibe sino en las inmediaciones", donde operan esas fuerzas, tres de cuyos soldados resultaron heridos cuando milicianos de Hezbolá les dispararon un cohete anti-tanque, ha informado el portavoz de las Fuerzas Armadas.
El primer ministro israelí Ehud Olmert y el titular de Defensa, Amir Peretz, de común acuerdo, ordenaron a la Fuerza Aérea cesar durante 48 horas sus bombardeos contra objetivos en el Líbano, pero reservándoles el derecho de hacerlo para apoyar a las fuerzas de tierra, o contra los milicianos al disparar cohetes.
Por otra parte, el Ejército israelí "expandirá las operaciones terrestres con el objetivo de debilitar a Hezbolá antes de que entre en vigor el alto el fuego", según dijeron fuentes gubernamentales israelíes citadas hoy por el diario Yediot Aharonot.
Con motivo de la suspensión durante 48 horas de los bombardeos aéreos en el Líbano, el Ejército israelí intensificará la ofensiva por tierra, en su carrera contrarreloj antes de que la ONU apruebe una resolución en la que exija un alto el fuego a las partes en conflicto.
Las mencionadas fuentes gubernamentales consideran que al Ejército israelí le queda "por lo menos una semana, el tiempo que necesita la ONU para pasar la resolución en el Consejo de Seguridad y enviar las primeras fuerzas de interposición", lo que, según calculan, "no ocurrirá antes del lunes próximo".
Durante la suspensión de los bombardeos el Ejército israelí deberá combatir a Hezbolá sin poder contar con la Fuerza Aérea. Olmert suspendió ayer los ataques aéreos durante 48 horas tras la matanza en la aldea libanesa de Qaná, y esta mañana, según el diario, los altos mandos del Ejército israelí buscaban ya las vías alternativas para alcanzar los objetivos tácticos y estratégicos que les fijó el Gobierno al comenzar la ofensiva el 12 de julio, que no han cambiado en ningún momento.
Destruir todo
"Los objetivos no han cambiado, Israel aún tratará de crear una situación táctica diferente a la que había en la zona fronteriza antes del 12 de julio", dijo el teniente coronel en la reserva, Mordejai Kedar, quien ha sido oficial del Servicio de Información durante 25 años, antes de dedicarse a la docencia.
El militar, también experto en movimientos integristas islámicos, sostuvo que con las últimas restricciones operativas, el Ejército se dedicará ahora a detonar todas las infraestructuras terrestres a lo largo de la zona fronteriza, mediante incursiones más o menos aceleradas. Lo que Israel no destruya "quedará en manos de Hezbolá, por lo que a partir de ahora tratará de destruir cuanto más mejor", agregó el ex militar.
Las operaciones israelíes en el Líbano han tenido dos dimensiones, una estratégica y otra táctica. La primera consistía en restaurar la capacidad de disuasión del Ejército mediante bombardeos aéreos masivos en Beirut y otras capitales libanesas. La dimensión táctica consiste en destruir los baluartes, acuartelamientos, posiciones y búnkeres de Hezbolá en la zona fronteriza, para impedir el regreso de los milicianos y limitar su capacidad ofensiva.
Israel, explica Kedar, no quiere poner fin a la contienda sin haber alcanzado una buena parte de sus objetivos tácticos, que son los que representan la amenaza más inminente contra la población civil, es decir, los ataques fronterizos con cohetes de pequeño calibre, armas automáticas y bombas.