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Israel sigue ofensiva en contra de Líbano


BEIRUT /AFP -La aviación israelí volvió a atacar el sur de Líbano el viernes por decimoséptimo día consecutivo, mientras Estados Unidos anunció que su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, volverá a la región el sábado para tratar de buscar una salida a la crisis en Oriente Medio.
Paralelamente, Hezbolá endureció su posición disparando, por primera vez, un nuevo tipo de misil contra el norte de Israel, hasta la fecha blanco únicamente de los disparos de cohetes Katiusha.
"Al menos un misil de tipo desconocido, con una ojiva de alrededor 100 kg de explosivos, alcanzó la localidad de Afula", a 47 kilómetros de la frontera con Líbano, afirmó el portavoz de la policía israelí Mickey Rosenfeld.
El vocero precisó que "los expertos de la Policía que analizaron el misil afirmaron que no se trataba de un misil iraní del tipo Zelsal".
En Washington, el presidente estadounidense, George W. Bush, anunció que la Rice regresará a Oriente Medio "para aprovechar el momento y alcanzar una paz duradera y estabilidad en ambos países", y manifestó su voluntad de desplegar "rápidamente" una fuerza multinacional en Líbano.
Tanto Bush como el primer ministro británico, Tony Blair, en viaje a Estados Unidos, se negaron a pedir un alto al fuego inmediato entre Israel y Hezbolá, argumentando que es necesaria una solución más amplia.
Por su parte, el coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU, Jan Egeland, pidió una tregua humanitaria de 72 horas entre Israel y Hezbolá, y afirmó que el conflicto ha dejado hasta el momento más de 600 muertos.
"La cifra de (víctimas) civiles en Líbano es de más de 600, según el ministro de Salud. La mayoría son mujeres y niños", dijo Egeland al Consejo de Seguridad de la ONU, en una reunión informativa sobre la crisis humanitaria del conflicto.
Egeland estimó que alrededor de un tercio de los muertos son niños y que el número total de víctimas aumentará, porque muchos cuerpos han quedado bajo los escombros de casas en áreas a la que no se pudo acceder.
Observadores evacuados
Al mismo tiempo, ocho observadores militares no armados de Naciones Unidas fueron evacuados de sus posiciones hacia la frontera libanesa por razones de seguridad, indicó un portavoz de la ONU a la AFP.
"Hemos decidido transferir provisionalmente a los observadores a otras posiciones de la Finul (Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano) en Líbano sur por razones de seguridad", declaró Milos Strugar, portavoz de esta misión.
Frente a la feroz resistencia de Hezbolá y al continuo lanzamiento de cohetes contra el norte de Israel, el Ejército anunció el viernes que desplegará baterías antimisiles Patriot en Tel Aviv.
El jefe de Hezbolá, Hassan Nasralá, anunció el miércoles que sus combatientes iban a disparar sus artefactos "más allá" de la ciudad de Haifa, situada en el norte de Israel, a unos 30 km de la frontera.
El ejército israelí lanzó el viernes más de 300 bombas y misiles contra localidades libanesas, y mantuvo su presión en la región fronteriza, donde prosiguieron los combates por el control de Bint Jbeil.
Precisamente los enfrentamientos en esta localidad dejaron el viernes 26 milicianos de Hezbolá muertos en combates con soldados israelíes, según una portavoz del ejército israelí.
En total, desde el inicio de la ofensiva israelí el 12 de julio han muerto en Líbano 430 personas, entre ellas 359 civiles y 29 militares y policías libaneses, así como cuatro observadores de la ONU, según un recuento parcial de la AFP.
Hezbolá anunció la muerte de 32 de sus militantes, y las milicias de su aliado chiíta Amal el deceso de seis de sus combatientes.
Del bando israelí, 51 de sus nacionales han muerto en los combates fronterizos, en su mayoría soldados.
Después de que nueve efectivos de las tropas de elite murieran en enfrentamientos con militantes chiítas alrededor de Bint Jbeil el miércoles, el gabinete de seguridad israelí decidió incrementar su campaña aérea.
El gabinete también decidió convocar a tres divisiones de reservistas, lo que podría significar el despliegue de hasta 30,000 tropas adicionales.
Las encuestas señalan que la política dura del gobierno continúa contando con un apoyo masivo en Israel.
Israel afirma que no detendrá su ataque hasta que los dos soldados capturados por Hezbolá sean liberados y el brazo militar de esta organización sea desarmada.