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“Una vez más, Israel destruyó todo en Líbano”

En una pequeña aldea al sur de Líbano, unos 25 mil desplazados se han refugiado, conviviendo con la falta de agua, comida y combustibles. Los niños se han enfermado con sarna y los apartamentos se hacinan hasta 60 personas. Aquí el sentimiento es uno: odio hacia Israel y Hezbolá.

Rmeich, una aldea cristiana de Líbano sur invadida por miles de refugiados, maldice a Israel y al movimiento chiita libanés Hezbolá por haber convertido su suelo en un lugar aislado del mundo y que corre el riesgo de epidemias.
"No hay agua hace 15 días, ni pan, ni gasolina, ni medicamentos", asegura el alcalde de la localidad, Jalilk el Hage. Ningún convoy humanitario pudo llegar a este pueblo, relativamente protegido del diluvio de fuego que se cierne sobre la región. "Registramos cuatro muertos la semana pasada, contra decenas en las regiones próximas", asegura el alcalde.
Los refugiados afluyeron hacia Rmeich porque estaban convencidos de que Israel no bombardearía una aldea cristiana. En las calles sin acera deambulan adultos y niños, mientras 25 mil desplazados se amontonan en los apartamentos y casas de esta localidad de 8 mil habitantes, según cifras de la alcaldía.
"Los niños tienen sarna porque no pueden lavarse y están como sardinas en apartamentos de tres habitaciones en los que hay 60" personas, explica Samia, una mujer que muestra el edificio de su padre, que acoge a unos 100 refugiados de Ait el Chaab, pueblo cercano que sufrió muchos desperfectos.
Odio contra Israel y Hezbolá
En Rmeich, situado a menos de 5 kilómetros de la frontera con Israel, no hay palabras suficientemente duras contra el vecino israelí y contra el jefe de Hezbolá, Hassan Nasralá.
"Una vez más, Israel destruyó todo en Líbano", se indigna una mujer anciana, que prefiere no ser identificada y proviene del pueblo vecino de Ein Ebel. "Los judíos no quieren dejarnos en paz. ¿No les es suficiente lo que le hicieron a los palestinos?", agrega.
"No nos queda otra opción que refugiarnos en Israel", indica otra mujer, que teme que Rmeich se convierta en el próximo campo de batalla entre Hezbolá y el Estado hebreo, que ocupa el pueblo vecino de Marun el Ras, mientras que en la localidad de Bint Jbeil prosiguen violentos combates por cuarto día.
Algunos no dudan en tomarla con Hezbolá y con su jefe, "que jamás tendría que haber secuestrado a dos soldados" israelíes el 12 de julio. "Líbano está por tierra a causa de un idiota, de un loco", grita un joven en un francés excelente. "Hace días que lloro. Es tan absurdo", agrega, y pide que sólo sea identificado con el nombre de Corteve.
"Si quiere devolver un poco de dignidad a Líbano, Nasralá haría mejor en suicidarse", se indigna otro libanés, que estima que su política sólo provocó destrucciones masivas en el país del cedro.