Internacionales

Mueren ocho militares israelíes en Líbano

* 405 personas han fallecido en Líbano, la mayoría civiles, mientras decenas de personas, entre ellas numerosos niños, seguían sepultadas en los escombros de sus casas demolidas por las bombas israelíes

BEIRUT / AFP -Ocho militares israelíes murieron en los violentos combates en curso con miembros de Hezbolá en el sur de Líbano el miércoles, día en que una conferencia internacional convocada en Roma fracasó en reclamar un alto el fuego que ponga fin al actual conflicto que entra en su tercera semana.
Los militares fallecieron en Bint Jbeil, un feudo de Hezbolá en el sur de Líbano, en los combates más violentos registrados desde el comienzo de la ofensiva israelí, el 12 de julio. Desde entonces han muerto 32 miembros del ejército israelí.
Un portavoz del ejército de Israel precisó que también resultaron heridos otros 22 militares y dio cuenta de la muerte de "unos 50 combatientes de Hezbolá" y la captura de un número indeterminado de milicianos.
Por la tarde se reanudaron los ataques israelíes tanto en el sur de Líbano como en el valle de la Bekaa (este), mientras que Hezbolá siguió disparando cohetes contra el norte de Israel, donde seis personas resultaron heridas en Haifa, la tercera ciudad del país. Desde el comienzo del conflicto, 405 personas han fallecido en Líbano --339 de ellas civiles--, mientras que en Israel perecieron 18, según un recuento de la AFP.
Asimismo, en otras partes del sur de Líbano, decenas de personas --entre ellas numerosos niños-- seguían sepultadas en los escombros de sus casas demolidas por las bombas israelíes, de acuerdo con fuentes libanesas.
Fracaso diplomático en Roma
Mientras tanto, en Roma, los participantes en la conferencia internacional sobre el Líbano no consiguieron ponerse de acuerdo para reclamar un alto del fuego inmediato.
La reunión de ministros de Relaciones Exteriores de unos quince países se limitó a formular un llamamiento a "trabajar inmediatamente para lograr con toda urgencia un cese del fuego".
"Todos queremos de manera urgente poner fin a la violencia", declaró la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice. Ésta, sin embargo, precisó que la condición para ello es que sea "esta vez sobre una base durable", pues "esta región ha conocido demasiados ceses del fuego que no han sido respetados".
Por su parte, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, renovó en la capital italiana su pedido de "un alto el fuego inmediato" y definió la situación como "terrible y peligrosa".
La conferencia también propuso el envío de "una fuerza internacional bajo mandato de la ONU" al sur de Líbano, al tiempo que la Unión Europea (UE), en su calidad de participante en la cita, anunció la celebración de una reunión de crisis el 1 de agosto.
La cita romana comenzó con un minuto de silencio por la muerte en el sur del Líbano de cuatro observadores de la ONU el martes, tras el bombardeo israelí de su puesto en Jiam. Ello desató una polémica entre la ONU e Israel, así como una generalizada condena internacional.
Annan declaró que el bombardeo israelí contra una posición de la ONU fue un acto "aparentemente deliberado". "Estoy profundamente conmocionado", manifestó.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, expresó inmediatamente su "profundo pesar" y ordenó una investigación sobre el bombardeo, al que calificó de "accidental" puesto que, afirmó, tenía como objetivo una posición de Hezbolá y no un puesto de observadores de la ONU.
No obstante, Olmert afirmó que era "inconcebible que el error cometido sea calificado por la ONU de 'acto aparentemente deliberado'".
"No hay razones para pensar" que el lugar donde estaban los cuatro observadores de la ONU en el sector Jiam, haya sido bombardeado intencionalmente por el ejército israelí, dijo por su parte el portavoz de la Casa Blanca.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tenía previsto condenar el ataque en las próximas horas por medio de una "declaración presidencial". Mientras la diplomacia trabajaba en Roma, Hezbolá volvió a exigir una tregua al descartar cualquier solución que excluya un canje de prisioneros.
"El gobierno libanés se comprometió a llegar a un alto el fuego inmediato y total y a negociaciones indirectas para el intercambio de prisioneros" entre Israel y Hezbolá, declaró Mohamad Raad, jefe del bloque parlamentario del partido chiíta en un comunicado en Beirut.
Pero Israel rechazó una vez más este llamado y aseguró que está dispuesto a continuar con sus ataques dirigidos contra Hezbolá en cualquier lugar que se encuentren.
El primer ministro israelí, por su parte, manifestó su deseo de establecer una zona de seguridad "de entre uno y dos kilómetros" en el sur de Líbano para echar a Hezbolá de la frontera, pero sin que ello conlleve una reocupación del lugar por parte de las tropas terrestres del Estado hebreo.
Por último, dos aviones militares jordanos cargados con material médico aterrizaron por primera vez en el aeropuerto internacional de Beirut, sometido a bloqueo por Israel desde el 13 de julio, para empezar a llevar la ayuda necesaria a los 80,000 desplazados a causa del conflicto.