Internacionales

Madereros causan daño incalculable en Honduras

* Población se opone pero es amenazada por paramilitares armados por los madereros

Decenas de aserraderos que depredan los bosques de Honduras están causando daños incalculables al ecosistema en Olancho, pese a la resistencia de la población que es frecuentemente amenazada por los empleados y paramilitares armados por los propietarios de los madereros.
Salamá, un municipio ubicado a unos 160 km al norte de Tegucigalpa, está rodeado por colinas verdes donde de pinares, donde la deforestación ya deja ver grandes claros. "El corte de un árbol se mide por el suelo, el agua, el oxígeno, la fauna, no es sólo por la madera", expresó el sacerdote salvadoreño naturalizado hondureño Andrés Tamayo (50), quien encabeza una cruzada en defensa del bosque a través del Movimiento Ambientalista de Olancho (MAO) en esta zona de Honduras, aunque su vida está en peligro.
Remontando las serranías se puede ver que vastas zonas cubiertas de pino ocarpa han sido arrasadas. Entre los pinares, tractores han abierto brechas para dar paso a las motosierras y las rastras que transportan los árboles en bruto, sólo despojados de las ramas.
Al desaparecer el follaje de los árboles, de la superficie de la tierra ha desaparecido la capa que absorbe las aguas lluvias, por lo que el agua corre sin detenerse para provocar inundaciones en las partes bajas. La cobertura boscosa ha desaparecido de los deltas de ríos y quebradas por lo que la fuentes de agua se han secado dejando el cauce libre para que baje el agua con mayor fuerza desde las partes altas.
"Sólo en Olancho hay 49 aserraderos, con unos 4,000 empleados haciendo este desastre durante años. Matan las quebradas", lamentó Tamayo, mientras mostraba unos árboles marcados con un punto azul. El punto fue colocado por los madereros para señalar los árboles que van a cortar, pero llama la atención que la mayoría de ellos son jóvenes, de menos de 15 cm de grueso y según las especificaciones técnicas deben tener más de 30 cm para ser aprovechables.
La estatal Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal debería supervisar los cortes, pero no lo hace porque los madereros son los que la mantienen, según el religioso. Tamayo camina acompañado por tres militares que lo protegen de los miembros de una cooperativa formada por los empleados de los aserraderos y paramilitares que han amenazado con matarlo. El presidente Manuel Zelaya le asignó el dispositivo de seguridad para cuidarlo.
Pero el sacerdote asegura que el mandatario "solo es discursos de que protege el bosque porque en la realidad no se mira nada si él tiene en el Gobierno a personas que son madereros". El presidente de la cooperativa, Santiago Flores, negó en declaraciones a la AFP que hayan amenazado con matar al sacerdote, pero admitió que sí piden que se vaya de la zona por oponerse al uso "racional" de los recursos forestales, de los que vive una gran parte de la población de Olancho.
El pasado 8 de mayo el Gobierno accedió a petición de los habitantes de emprender un reordenamiento territorial para tratar de buscar una solución definitiva del conflicto. En una sesión en un salón de la municipalidad, frente al parque de Salamá, unos cien vecinos, ambientalistas y los cooperativistas se reunieron a definir el reordenamiento, que significa delimitar las áreas destinadas a bosque que se deben proteger, las áreas aprovechables por los madereros y las dedicadas a la agricultura y la ganadería.