Internacionales

Ejército israelí sigue azotando a Líbano

* Es el trigésimo día de una ofensiva militar que ya ha cobrado la vida de 370 personas

Ayer, los “cazas” israelíes siguieron bombardeando Beirut, la capital libanesa, mientras que el Ejército avanzaba en el control de las aldeas del sur del país, refugio de Hezbolá. Naciones Unidas condenó de nuevo la escalada de violencia, acusando a Israel de “violar el derecho humanitario” en Líbano.
La aviación israelí reanudó el domingo por la tarde el bombardeo del extrarradio sur de Beirut, bastión del movimiento chiíta Hezbolá, tomando como blanco los barrios que hasta el momento no habían sido intensamente atacados.
Los aviones israelíes perpetraron al menos cinco incursiones durante la tarde, atacando edificios residenciales de zonas de la periferia sur de Beirut, concretamente Sfeir, en el norte de este sector, y la antigua carretera del aeropuerto.
Previamente, la guerrilla de Hezbolá lanzó otra vez varios cohetes contra la ciudad de Haifa, la tercera en importancia de Israel, causando al menos dos muertos y tres heridos, y elevando a 37 el número de víctimas fatales israelíes desde el inicio de la crisis. Uno de los fallecidos se encontraba en su vehículo y fue acribillado por las bolas de acero de los cohetes Katiusha.
“Tengo la impresión de ser un bolo en una bolera”, explicó a la agencia France Press Israel Amdurski, un jubilado de Haifa, en referencia a los continuos disparos de cohetes del movimiento Hezbolá contra la tercera ciudad del Estado hebreo. “Nos hemos convertido en un juego de bolos. Estos cabrones se divierten con nuestros nervios”, se desata Israel, de 64 años.
El balance de víctimas de la ofensiva israelí en Líbano sigue aumentando por ambas partes. Además de los muertos en Israel, once personas murieron, entre ellas ocho civiles, y 56 resultaron heridas por los ataques del Estado hebreo contra Líbano.
Líbano ofrece negociar
La actual escalada de violencia inició el pasado 12 de julio, cuando milicias de Hezbolá atacaron un convoy israelí, capturando a dos soldados hebreos y asesinando a otros ocho. Israel respondió con una ofensiva militar que se recrudeció el sábado, cuando el Ejército decidió penetrar por tierra en el sur de Líbano con más de dos mil soldados.
Responsables libaneses ofrecieron ayer domingo negociar con Israel para liberar a los dos soldados capturados por Hezbolá, tras la ocupación por parte de las tropas del Estado hebreo de una aldea del sur de Líbano, incrementando así el temor a una mayor ofensiva terrestre.
“Hezbolá aceptó que sea el Gobierno libanés el que negocie por intermedio de una tercera parte un intercambio de prisioneros (con Israel). Es el Estado libanés el que debe llevar a cabo las negociaciones para que tengan éxito”, anunció a la prensa el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri.
El ministro libanés de Relaciones Exteriores, Fauzi Saluj, propuso que “la ONU o una tercera parte amiga examine un intercambio de prisioneros”. Saluj, cercano a Hezbolá, indicó que los dos militares secuestrados “gozan de buena salud y se encuentran en un lugar seguro” y pidió que “los israelíes acepten un alto el fuego y ello será seguido por un intercambio de prisioneros.”
Sin embargo, la situación en el terreno parece demasiado complicada para que el conflicto se pueda solucionar de forma rápida, a pesar de los llamamientos al alto el fuego de buena parte de la comunidad internacional. Israel, respaldado por el apoyo de Estados Unidos, no quiere perder la oportunidad de acabar con Hezbolá, al que considera como una organización terrorista, y de reducir la influencia en la región de Irán y Siria.
Estados Unidos mantiene su apoyo total a Israel después de esta incursión terrestre, la más importante desde que comenzaron las hostilidades. Según el ministro israelí de Justicia, Jaim Ramon, el objetivo de esta operación es obligar a retroceder a los milicianos de Hezbolá a 20 km al norte de la frontera israelí para sacarlos de esta región, que se está quedando sin habitantes después de los llamados de Israel para que la abandonen.
Siria amenaza con intervención
Esta actividad militar hace temer a los lugareños una operación terrestre de gran envergadura, similar a la del verano de 1982, cuyo objetivo era expulsar de Líbano a los combatientes palestinos de Yasser Arafat.
En medio de este clima de tensión, Siria endureció su discurso y amenazó con “entrar en el conflicto” en caso de que Israel recrudezca su ofensiva contra Líbano, y pidió un alto el fuego inmediato, al tiempo que criticó la visita a la región de la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice.
El ministro sirio de Información, Moshen Bilal, lanzó una advertencia contra cualquier operación israelí de envergadura en Líbano al afirmar que “si Israel invade Líbano, Siria entrará en el conflicto”, en una entrevista publicada el domingo por el diario ABC.
“Si Israel entra en Líbano por vía terrestre, pueden llegar a situarse a 20 km de Damasco, ¿qué vamos a hacer, quedarnos de brazos cruzados? Absolutamente no. Sin duda, Siria intervendrá en el conflicto”, declaró el ministro.
Crisis humanitaria
El miedo provocado por los bombardeos israelíes causó en los últimos días un éxodo de más de medio millón de libaneses del sur hacia regiones que consideran más seguras. El subsecretario general de Naciones Unidas para temas humanitarios, Jan Egeland, consideró que Líbano sufre una crisis humanitaria “de grandes proporciones” y se quejó de las dificultades para enviar ayuda.
Egeland acusó a Israel de “violar el derecho humanitario” tras visitar el domingo los barrios del sur de Beirut devastados por los bombardeos israelíes.
“Se trata de la destrucción de zonas residenciales, edificio por edificio (...) es una utilización de la fuerza excesiva en una zona con tantos ciudadanos”, declaró.
Egeland llegó el domingo a Beirut, donde el lunes hará un llamado en favor de ayuda internacional urgente para medio millón de libaneses desplazados por la ofensiva israelí, que comenzó el 12 de julio tras la captura de los soldados israelíes.
“Israel debe detener los bombardeos de civiles y de infraestructuras en Líbano, y Hezbolá tiene que parar de lanzar cohetes contra el norte de Israel. En estas condiciones podremos repartir la ayuda humanitaria. Israel y Hezbolá tienen que ayudarnos a crear corredores humanitarios”, declaró tras un encuentro con el primer ministro libanés, Fuad Siniora.
Añadió que “de esta manera podrán circular más de cien camiones de ayuda humanitaria en las próximas semanas” por el territorio libanés, que está obstaculizada por los bombardeos de Israel a las carreteras libanesas y la destrucción de puentes.
OTAN podría desplegar fuerzas
Mientras el conflicto continúa, la idea de desplegar una fuerza de paz de la OTAN en el sur de Líbano comenzó a avanzar en las capitales preocupadas por la escalda de violencia, tras las declaraciones favorables expresadas el domingo por Estados Unidos e Israel.
Una fuerza de la OTAN, con un mandato aprobado o no por la ONU, “es una idea nueva. La vamos a tomar muy seriamente”, dijo a la cadena CNN el embajador estadounidense ante la ONU, John Bolton.
“Estudiamos la posibilidad de una fuerza multinacional, quizás autorizada por el Consejo de Seguridad, pero no una fuerza de cascos azules”, precisó Bolton, mientras que el primer ministro israelí, Ehud Olmert, se mostró favorable al despliegue de una fuerza militar “formada por países de la Unión Europea” en Líbano.
“Israel está de acuerdo con estudiar el despliegue de una fuerza con capacidad militar y una experiencia de combate que estaría formada por estados de la Unión Europea una vez que se fije su mandato”, dijo Olmert.
Este fin de semana, el diario Washington Post, que citó a responsables que no identificó, indicó que los primeros planes incluían una fuerza de unos 10 mil a 20 mil hombres. La fuerza podría ser dirigida por un contingente francés o turco, y no incluiría tropas norteamericanas, debido a que Estados Unidos ya está muy involucrado en Irak y Afganistán, dijo el periódico.