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Surgen brotes de intolerancia en México

* A más tardar, el 31 de agosto el Tribunal Electoral Federal debe resolver impugnaciones y una semana después declarar al presidente electo

Los discursos violentos tanto de la derecha como la izquierda de México antes y después de las elecciones del 2 de julio, las más reñidas de la historia, han comenzado a traducirse en expresiones de intolerancia en las calles.
"Quité de mi coche cualquier leyenda que evidenciara mi preferencia partidista después de que un sujeto se me cerró en pleno periférico" (autopista urbana) de la capital, comentó a la AFP, sorprendida, Zirce Rincón, una joven estudiante de Derecho que votó por la izquierda.
El 3 de julio México amaneció sin un ganador claro de las elecciones y la incertidumbre dominó el ambiente. El cerrado resultado del conteo oficial ubicó al conservador Felipe Calderón como vencedor, pero el izquierdista Andrés Manuel López Obrador impugnó el proceso.
"A mi mamá un taxista que la llevó al aeropuerto se la pasó insultándola por haber votado por el PAN (Partido Acción Nacional, de Calderón), y manejaba rapidísimo para que no pudiera ni bajarse del automóvil", relató Ana Miranda, quien sostiene que esto "no tiene nada que ver con el estrato social ni con la preparación académica".
Perdidos en los laberintos jurídicos del nuevo Código Electoral de México, que inundan las noticias día a día, algunos de los simpatizantes de ambos políticos reducen sus argumentos a insultos.
Calderón fue víctima, aún sin haber sido declarado presidente electo, de agresiones físicas y verbales cuando salía esta semana de una reunión con sindicalistas.
"¡No te vas a escapar, pinche marrano!", espetó un joven a Calderón, mientras que otra mujer fue enfrentada por el cuerpo de seguridad del político para que éste pudiera subir a su camioneta.
En Internet circula una sarcástica esquela sobre la 'muerte política' de López Obrador, en la que se cita a los dolidos casi con urgencia al cortejo fúnebre, "antes de que empiece a apestar a pejelagarto muerto". El pejelagarto es un pez que nace en el estado de Tabasco (sureste), donde nació López Obrador, por lo que sus seguidores lo llaman cariñosamente 'Peje'.
Los simpatizantes de Calderón los han rebautizado "pejejos", en referencia al insulto "pendejo". "Ah... sonría, lo acabamos de enterrar", concluye la esquela, en referencia al "Sonríe, vamos a ganar" que utilizó López Obrador en su campaña.
"FeCal", ha sido el mote que a su vez le han puesto a Felipe Calderón algunos de los que votaron por López Obrador, como abreviación de dudoso gusto de su nombre.
Entre las pancartas de los partidarios de López Obrador han aparecido algunas que dicen: "Haz Patria, mata a Fecal", que además lo caricaturizan como un payaso o un títere de la derecha.
"Comunidades y familias divididas. Tensión a flor de piel (...) la mofa y la venganza corren por correos electrónicos para escurrir en ira por las calles", escribió el articulista Roberto Zamarripa.
Después de la agresión a Calderón, unos carteles colocados en el centro de la capital y hechos por intelectuales y artistas con frases a favor del recuento de los votos que pide López Obrador, fueron destajados durante la madrugada del miércoles. "Son actos de intolerancia (...) de censura. Es muy triste", comentó el pintor José Luis Cuevas.
El Episcopado mexicano publicó este jueves un aviso en el que advierte que "no es concebible el odio y mucho menos la violencia". A más tardar el 31 de agosto el Tribunal Electoral Federal debe resolver las impugnaciones y una semana después declarar al presidente electo que asumirá el 1 de diciembre.