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Líbano clama: la situación es catastrófica

Desde el pasado día 12, Israel no cesa en sus acciones violentas contra el Líbano, y concretamente contra su capital, Beirut, y su destrucción será objeto de una demanda de compensaciones al Gobierno israelí, anunciaron hoy las autoridades.

Las autoridades libanesas han expresado hoy su alarma por la "situación catastrófica" de la población, con problemas de agua, víveres y medicamentos debido a los ataques que Israel lanza sobre el país desde hace una semana.
Desde entonces, han muerto 280 personas y un millar resultaron heridas, muchas de los cuales no pueden llegar a los hospitales por estar cortadas muchas vías de comunicación o por los continuos bombardeos, dijo el ministro de Sanidad, Mohamad Jalifa.
El presidente del Parlamento, Nabih Berri, responsabilizó a los países del Consejo de Seguridad de la ONU por no obligar a Israel a cumplir con sus obligaciones humanitarias, algo que sí hacen cuando se trata de otros países, agregó.
Organizaciones humanitarias como UNICEF y la OMS también dieron la voz de alarma y pidieron que no se obstaculice su ayuda a civiles especialmente en la distribución de medicinas y circulación de las ambulancias.
Junto con el Ministerio de Salud libanés han puesto en marcha un plan de ayuda sanitaria de emergencia, que comprende la distribución de pastillas de purificación del agua, medicinas y material para el tratamiento de afecciones crónicas como la diabetes y enfermedades cardiovasculares.
En todo el país, unas 500.000 personas, en su mayoría de nacionalidad libanesa, han abandonado sus hogares desde que Israel empezó a bombardear el Líbano, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Mientras, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y otros gobiernos latinoamericanos continuaron con la evacuación de sus nacionales.
Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) hizo una petición de 6,4 millones de euros (8 millones de dólares) para atender a los heridos por un conflicto que, considera, "genera serias dudas sobre el respeto del principio de proporcionalidad".
El presidente francés, Jacques Chirac, el envío de un avión con ayuda humanitaria, y pidió, además de una tregua de las partes, la creación de "corredores humanitarios" dentro del país y para permitir las repatriaciones de extranjeros.
Chirac consideró esencial para la paz la liberación de los tres soldados israelíes en manos de la guerrilla libanesa Hizbulá y el movimiento palestino Hamás, el fin de los ataques entre Israel y el Líbano y que se aplique la resolución 1559 de la ONU.
Eso significa, precisó, que los libaneses deben entender que "no puede haber un Líbano estable si una parte del país está ocupada por milicias que no responden al gobierno, en alusión al poder de Hizbulá en el sur del país.
Sin embargo, según la cadena libanesa LBC, un responsable de esta milicia afirmó que sus miembros están preparados para enfrentarse a Israel "durante mucho tiempo", que aún no han utilizado todas las armas y que sus rutas de aprovisionamiento son todavía válidas.

Desde el pasado día 12, Israel no cesa en sus acciones violentas contra el Líbano, y concretamente contra su capital, Beirut, y su destrucción será objeto de una demanda de compensaciones al Gobierno israelí, anunciaron hoy las autoridades.
Últimos hechos
Más de 50 civiles han muerto en las últimas horas en este país en la jornada más violenta desde que comenzó la ofensiva israelí.
Hoy, Israel volvió a atacar el aeropuerto internacional de Beirut y la ruta de Chueifat por donde transitan los camiones que transportan víveres para la población, según el canal de televisión libanés LBC. Los aviones militares también bombardearon los barrios del sur capitalino, feudos de Hizbulá.
El Ejército de Israel negó, por otra parte, la información dada por el grupo chií libanés de que había atacado con cohetes Katiusha una base militar israelí cerca de la frontera.
En contraposición, la milicia libanesa mató hoy a cuatro personas, dos soldados israelíes en el sur del Líbano y dos niños en Nazaret, según fuentes militares de Israel y de la Estrella Roja de David.
Igualmente disparó unos 17 cohetes contra Naharía, Haifa, Rosh Pina, Hatzor, Kiryat Shomá, y el Valle del Jezreel, en Galilea, e hirió a ocho personas.
El número de civiles muertos desde que Hizbulá empezó su ofensiva contra Israel son ya 15 y 14 el de militares.
Vía dipliomática no ha dado resultados
Así las cosas, se suceden las declaraciones diplomáticas sobre el cese de los ataques, mientras brillan por su ausencia soluciones definitivas.
El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, manifestó que "no es hora de buscar culpables, sino de encontrar una salida a la crisis".
Agregó que las partes en conflicto deben, primero, declarar un alto el fuego, y después cumplir lo acordado por el Grupo de los Ocho en su cumbre de San Petersburgo: liberar a los soldados israelíes y a los miembros del Gobierno y Parlamento palestinos.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Angel Moratinos, por su parte, criticó la "tibieza" de la comunidad internacional ante la crisis, y apostó por que la ONU envíe, "cuanto antes mejor", una fuerza de interposición para frenar la violencia.
Francia distribuyó en la ONU un documento con propuestas para resolver la crisis que incluye un alto el fuego, la liberación de los soldados israelíes y el posible envío de una fuerza multinacional.
La propuesta, según el embajador francés, Jean Marc de la Sabliere, actual presidente de turno del Consejo, pretende ser la base para empezar a elaborar una resolución del Consejo de Seguridad que conduzca a una "solución sostenible y duradera" de la crisis.