Internacionales

Sigue el bombardeo israelí sobre Líbano

* Cifra de muertos llega a 250 y ninguna de las partes se muestra dispuesta a considerar tregua

La guerra entre Israel y la milicia chiíta del Hezbolá entró el martes en su séptimo día sin que ninguna de las partes mostrara que está dispuesta a considerar una tregua que ponga fin a esta violencia, que ya acabó con la vida de más de 250 personas en Líbano y en el Estado hebreo.
La continuación de los bombardeos hace temer una crisis humanitaria, ya que medio millón de libaneses, según cifras de la Unicef, han huido de sus casas, sobre todo en el sur, y se han refugiado en escuelas, jardines o hangares. Allí esperan una ayuda internacional que no llega, ya que el país se encuentra aislado por tierra, mar y aire.
La ofensiva en Líbano, que revive los momentos más oscuros de guerras pasadas, comenzó cuando la milicia chiíta del Hezbolá secuestró a dos soldados israelíes en la frontera entre ambos países el 12 de julio, y pidió a cambio la liberación de presos encarcelados en el Estado hebreo.
En una semana, esta violenta operación militar, la más importante desde la invasión israelí de sus vecinos del norte en 1982, costó la vida a casi 240 personas en Líbano, de las cuales 210 son civiles. Nada en medio de esta guerra ciega hace prever una tregua rápida pese a los esfuerzos internacionales.
Más bombas en blancos del Ejército libanés
En las últimas horas, Israel bombardeó blancos relacionados con el Ejército libanés, entre ellos un cuartel cercano a Beirut donde perecieron 11 militares.
Además, fueron de nuevo atacados el aeropuerto de Beirut, que sigue cerrado, carreteras de acceso a Siria y caravanas de camiones que circulaban al norte de la capital.
Desde Jerusalén, portavoces militares anunciaron que habían destruido cuatro camiones procedentes de Siria que transportaban armas y municiones destinadas al Hezbolá, en la región de la Bekaa, al noreste de Líbano.
"Israel continuará su batalla contra Hezbolá y seguirá atacando blancos de esta organización hasta que los militares secuestrados regresen y la seguridad de nuestros ciudadanos esté garantizada", declaró el primer ministro israelí, Ehud Olmert, el martes tras recibir a una delegación de la ONU.
Según un sondeo publicado el martes, un 85% de los israelíes considera que la ofensiva contra Líbano es justa, y un 58% desean que el líder del Hezbolá, Hassan Nasralá, sea eliminado.
Por su parte, el Hezbolá reivindicó nuevos lanzamientos de cohetes Al Qassam hacia el norte de Israel, concretamente contra ciudades como Haifa, Safed y Tiberíades, en respuesta a las "continuas agresiones del Estado hebreo".
Un israelí murió en uno de estos ataques en Nahariya, ciudad fronteriza con Líbano, lo cual eleva a 13 el saldo de civiles israelíes que perdieron la vida en estas ofensivas.
Más de 700 cohetes sobre Haifa
En total, Haifa, ciudad situada a más de 40 km de la frontera libanesa, ha recibido más de 700 cohetes lanzados por los milicianos del Hezbolá en los últimos siete días.
Con esta ofensiva, Israel desea que el Ejército libanés se despliegue en la frontera sur del país, una zona controlada hasta ahora por el Hezbolá, milicia que debería retirarse varias decenas de kilómetros de la línea de separación con Israel.
"Hay que echar al Hezbolá del sur del Líbano, aplicar la resolución 1559 (sobre desarme de milicias), colocar al Ejército libanés en esta zona y supervisar la disolución del Hezbolá", declaró, optimista, la ministra de Relaciones Exteriores israelí, Tzipi Livni.
Además, la canciller fue clara al respecto de un posible canje de prisioneros, e insistió en que los dos soldados capturados por el Hezbolá deben ser liberados de forma "incondicional".
Sin embargo, los combatientes del Hezbolá y su líder, Hassan Nasralá, ya aseguraron desde la semana pasada que no liberarán a los soldados a cambio de nada.
Por su parte, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, acusó al Estado hebreo de "cometer masacres contra civiles libaneses" e imploró la ayuda internacional.
"La intensificación de la agresión israelí desea que Líbano retroceda 50 años", aseguró.
La ministra libanesa de Asuntos Sociales, Nayla Moawad, se pronunció en el mismo sentido, y aseguró que Israel lleva a cabo una ofensiva para "hambrear" a los libaneses, y aisló al país del mundo destruyendo sus infraestructuras.
"Israel lleva a cabo una guerra para hambrear a Líbano. Es una situación desastrosa", declaró a la AFP.
Mientras tanto, la comunidad internacional, a instancias de la ONU, desea sentar las bases para una tregua y enviar una fuerza internacional de estabilización en el sur del Líbano. Su misión, una vez conseguida una tregua entre las partes, será mantener el orden mientras el gobierno de Beirut se organiza para controlar militarmente la parte sur del país.
Con este fin, el Alto representante de la Unión Europea para Política Exterior, Javier Solana, y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, viajarán a la región en las próximas horas para reunirse con las partes en conflicto.
El martes el presidente norteamericano, George W. Bush, acusó a Siria de tratar de "regresar" a Líbano mediante su apoyo al Hezbolá. "Siria está tratando de reingresar en Líbano, me parece", señaló.
Paralelamente, la evacuación de extranjeros por barco y helicóptero continúa, organizada por diferentes gobiernos, y ya se ha convertido en una de las más importantes desde la Segunda Guerra Mundial.
Por último, el Ejército israelí sigue adelante con otra ofensiva en la franja de Gaza, donde hay otro soldado secuestrado desde el 25 de junio.