Internacionales

43 muertos por ataques en Líbano

El Ejército israelí responde a los cohetes de Hezbolá con un recrudecimiento de la ofensiva militar en Líbano.

Israel "no tendrá compasión con aquellos terroristas que atacan sus ciudades", dijo el primer ministro, Ehud Olmert, mientras la población del norte de este país abarrota los refugios presa del pánico tras un ataque masivo de Hezbolá contra Haifa, lo que ha hecho que el Ejército israelí aumente la ofensiva militar, que hoy ha dejado al menos 43 muertos en Líbano, entre ellas nueve soldados libaneses.
En la tarde de hoy lunes más de cincuenta cohetes de distinto calibre cayeron en poblaciones del norte de Israel, con particular impacto en Haifa, ciudad portuaria golpeada por sucesivos proyectiles que causaron una docena de heridos, uno de ellos grave, y cuantiosos daños.
Uno de los proyectiles, de un calibre muy superior a los habituales Katyushas de 122 que caen en otras poblaciones más al norte, entró por el tejado de un viejo edificio de tres plantas en el barrio Bat Galim, en la ladera sureste del Monte del Carmelo y explotó en una planta inferior, haciendo colapsar parcialmente el inmueble.
Dos vecinos que habían quedado atrapados en el interior fueron rápidamente rescatados por los servicios de emergencia, que hoy se vieron obligados a repartir sus fuerzas y recursos entre cinco lugares de forma simultánea. Algunos de los cohetes cayeron en aguas del puerto de Haifa, y otros en zonas deshabitadas.
Un portavoz de la Estrella de David Roja (equivalente a la Cruz Roja), aseveró que "el bajo número de víctimas se debió a que, a diferencia de ayer, la mayoría de la población se hallaba en los refugios antiaéreos". El domingo, ocho personas murieron en una estación de reparaciones de trenes de la ciudad por el impacto de un cohete de largo alcance como los de hoy, debido a que no lograron llegar al refugio.
Los artificieros de la Policía y el Ejército no se ponen de acuerdo sobre la naturaleza de estos cohetes, que por un lado se asemejan a los Fajar sirios, y por el otro, contienen pequeñas bolas de acero que los diferencian de aquellos. En cualquier caso, la potencia de las explosiones que provocan y sus devastadores efectos han creado el pánico entre la población.
"Llevamos aquí adentro cuatro días, entrando y saliendo, y menos mal que lo tenemos al lado de la casa, porque a nuestra edad no podríamos llegar a tiempo", dijo Sultana Zaquén, de 68, en un refugio de la calle Gueula de Haifa, uno de los barrios más pobres de la ciudad. En esta calle, a unos cientos de metros, sobre el asfalto, cayó hoy uno de los cohetes sin mayores consecuencias.
Zaquén comparte un pequeño y sucio refugio comunitario con otras treinta personas y sin siquiera ventilación, por lo que dejan la puerta abierta para que entre aire, y piden a los niños que se mantengan alejados de la entrada cuando suenan las alarmas, que hoy lo hicieron en al menos seis ocasiones. Entre sus ocupantes figuran varias madres nerviosas y angustiadas porque no consiguen calmar a sus bebés y niños pequeños cada vez que se produce una detonación.

El alcalde de Haifa, el laborista Yona Yahav, aseguró hoy que "a pesar del sufrimiento, la población de la ciudad es resistente y sabrá afrontar la situación mientras el Ejército neutraliza la amenaza".
“Acto de autodefensa”
La Fuerza Aérea y la Artillería israelíes bombardean severamente desde la noche del domingo posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano, aunque no han conseguido acabar con los constantes ataques sobre los centros urbanos.
Entretanto, el Gobierno israelí asegura que "seguirá hasta el final" y no cesará el fuego hasta cambiar la situación regional y que Hezbolá se repliegue. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha asegurado hoy en su primera comparecencia ante el Parlamento desde que estalló la crisis, que la campaña que está llevando Israel en Líbano y Gaza es un acto de "autodefensa".
Israel lucha por el "derecho a llevar una vida normal", dijo, y agregó que "Irán y Siria están intentado conducir la crisis por control remoto a través de Hezbolá y Hamás". El jefe del Gobierno israelí insistió en que "la batalla que libramos actualmente es contra las organizaciones terroristas en el sur del Líbano (Hezbolá) y en Gaza (Hamás), que son apoyadas por regímenes que apoyan el terrorismo como Teherán y Damasco".
Pero señaló que el Gobierno de Beirut no puede negar su responsabilidad por no haber desarmado a Hezbolá y desplegado a su Ejército en la zona fronteriza.
En total, 192 civiles murieron y más de 430 resultaron heridos en Líbano desde el inicio, el 12 de julio, de la ofensiva israelí desencadenada por la captura de dos soldados israelíes por parte del Hezbolá libanés en la frontera israelo-libanesa y la muerte de ocho soldados en ese sector. El Hezbolá anunció en ese período la muerte de tres de sus miembros, mientras que el ejército libanés registró 12 muertos y otros 24 heridos, según las mismas fuentes.
En medio de los llamamientos a la paz de la comunidad internacional, el movimiento chiita libanés dijo que sólo aceptará un alto el fuego "sin condiciones" con Israel, y también dejó claro que considera una cuestión exclusivamente libanesa el despliegue del ejército libanés en el sur del país.