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Israel y el Hezbolá: una guerra sin límites

En cinco días de intensivo ataque israelí, las infraestructuras libanesas han quedado destruidas, miles de personas han abandonado sus casas y el país se ha visto aislado completamente del mundo exterior ante la impotencia de su frágil gobierno.

El ejército israelí siguió bombardeando, por quinto día consecutivo, blancos relacionados con la milicia chiita del Hezbolá, en una ofensiva que castiga a todo Líbano y podría intensificarse debido a la muerte de ocho civiles en un ataque con cohetes en Haifa (norte del Estado hebreo).
Este disparo de morteros fue el más sangriento contra el norte de Israel desde la guerra del Kippur en 1973. Haifa, tercera ciudad del país, vio como su estación ferroviaria se convertía en un baño de sangre tras el ataque, reivindicado por el Hezbolá, que usó cohetes de tipo Raad 2 y 3.
Este movimiento fundamentalista secuestró el miércoles dos soldados israelíes en la frontera entre ambos países y disparó centenares de cohetes de diferente potencia hacia el norte de Israel. En los últimos cinco días, 12 israelíes han muerto por los disparos de estos proyectiles y varias decenas han resultado heridas.
Mientras tanto en Líbano, los bombardeos no pierden intensidad. Al menos 13 civiles murieron y otros 36 resultaron heridos el domingo en los bombardeos de sus casas por la aviación israelí en el sur del país.
En la localidad de Aabba, cinco personas han perdido la vida bajo las bombas israelíes, pero los equipos de rescate temen que haya otras 12 personas sepultadas bajo los escombros de las casas.
Según el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, un alto el fuego podría anunciarse "en 24 horas" gracias a los esfuerzos de un mediador. En caso contrario, "toda la región de Oriente Medio estará en peligro", advirtió este responsable, que añadió que una tercera parte podría supervisar un "intercambio de prisioneros".
El jefe del Hezbolá, Hassan Nasralá, subrayó que la captura de los dos soldados israelíes por parte de su grupo tiene por objetivo un intercambio de prisioneros, entre ellos el más antiguo de los presos libaneses en Israel, Samir Kantar.
Hasta ahora, Israel se ha negado a negociar con esta organización y con el movimiento islámico palestino Hamas, cuyo brazo armado tiene otro soldado secuestrado en algún lugar de Gaza desde el 25 de junio.
El domingo, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, aseguró que nada ni nadie impedirá a su país "cumplir sus objetivos" y restablecer la calma al norte de Israel.
"Nuestro gobierno está dispuesto a hacer todo lo que haga falta para lograr nuestros objetivos. Nada nos impedirá conseguirlo. Habrá consecuencias a largo plazo en la frontera norte, en el Líbano y en toda la región", declaró Olmert.
Ante el riesgo de nuevos ataques, las autoridades israelíes pidieron a la población de Haifa y del norte del país que permanezcan en los refugios subterráneos. Además, dieron instrucciones a los habitantes de la ciudad de Tel Aviv, que según los expertos está amenazada por estos disparos de cohetes.
El ejército israelí ha conminado también a la población del sur de Líbano a evacuar la zona hacia el norte. Vista la potencia militar desplegada por Israel en los últimos días, las operaciones militares del Estado hebreo podrían intensificarse debido al ataque de Haifa del domingo.
Desde el inicio de la ofensiva israelí contra Líbano, hace cinco días, al menos 116 civiles murieron y 316 resultaron heridos. Este balance no incluye a las víctimas de los suburbios del sur de Beirut, zona considerada el bastión del Hezbolá, que ha sido bombardeada con saña desde el sábado.
En este barrio vive el líder del Hezbolá, a quien los israelíes amenazaron de muerte directamente. Después de haber atacado su casa, su oficina y el cuartel general de la milicia, los portavoces militares del Estado hebreo aseguraron que el líder había sido herido, información desmentida poco después por sus seguidores en Beirut.
Desde San Petersburgo, el presidente estadounidense, George W. Bush, repitió que Israel tiene "todo el derecho a defenderse de ataques terroristas", aunque debe "ser consciente de las consecuencias" de sus ataques.
Bush es prácticamente el único dirigente que no ha criticado la ofensiva israelí. Desde Roma, el papa Benedicto XVI denunció "los actos terroristas" y "las represalias" llevados a cabo por las diferentes partes en conflicto en Oriente Medio y deploró "las violaciones del derecho y de la justicia" en esa región del mundo.
El domingo, el ejército israelí recuperó los cadáveres de tres soldados que habían desaparecido cuando su barco fue alcanzado por un misil de Hezbolá. El cuerpo de un cuarto militar fue encontrado el sábado. Con estas cuatro muertes, son 12 los soldados israelíes muertos desde el miércoles.
Ofensiva israelí en Gaza
Paralelamente, la ofensiva israelí en Gaza continúa. El domingo al amanecer, cuatro palestinos murieron en la franja, donde los tanques israelíes realizaron una nueva incursión destinada a rescatar con vida al cabo Gilad Shalit, secuestrado por grupos armados el 25 de junio.