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Lula y Fox: las voces de latinoamerica en cumbre G8

"Ha llegado el momento de que los líderes políticos digamos si queremos o no queremos un mundo más justo, un mundo más solidario, si queremos o no combatir el terrorismo, si queremos o no un mundo con menos mortalidad infantil, con menos enfermedades y menos hambre", declaró Lula esta semana.

El presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente de México, Vicente Fox, alzarán la voz de América Latina y del G-20 ante los países más ricos del mundo, en la Cumbre que el Grupo de los Ocho (G8) celebrará el fin de semana en Rusia.
Brasil y México forman parte del grupo de países menos desarrollados o G-20, que presiona en la Ronda de Doha por una reducción de los subsidios agrícolas que otorgan los países más desarrollados y que, según los más pobres, distorsionan el comercio mundial.
Lula, como principal impulsor del G-20, ha dicho que pretende aprovechar el encuentro con los líderes de los siete países más ricos del mundo y Rusia para intentar salvar las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC), que para muchos parecen condenadas al fracaso.
"Será la última oportunidad", ha dicho Lula sobre esta Cumbre del G8, que si bien no tiene las discusiones de la Ronda de Doha en su agenda formal reunirá a los jefes de Estado más influyentes en las decisiones.
Según el presidente brasileño, las discusiones técnicas están "agotadas" y los negociadores no tienen más margen de maniobra, por lo que "salvar" la Ronda de Doha depende sólo de "decisiones políticas" que deben ser tomadas por los líderes.
"No es posible que los presidentes de los países más importantes del mundo se reúnan y no debatan uno de los objetivos primordiales", insistió Lula.
Por su parte el presidente Fox ha coincidido con ese enfoque y declarado que las trabas en las negociaciones tienen "nombre y apellido", en alusión a EEUU y la Unión Europea (UE), "que tienen subsidios enormes que impiden el acceso al desarrollo de pequeños países que sólo viven de la agricultura", apuntó.
Otro asunto fuera de agenda y que puede entrar en las discusiones del G8 es la posible ampliación de este "club de países ricos", con la incorporación de los cinco invitados en esta ocasión y la conformación de lo que sería un Grupo de los Trece.
En la última asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI), el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Adams, opinó que el G8 debería abrir las puertas a algunos de los países "emergentes", pues considera que tienen "mucho que aportar" en términos de "ideas y potencial".
Esa opinión la reforzó el primer ministro británico, Tony Blair, quien anunció esta semana que tiene previsto plantear el asunto en la ciudad rusa de San Petersburgo.Sin embargo, parece que la probable ampliación está aún demasiado verde. "Nosotros no hemos presentado ninguna propuesta al respecto y los otros miembros tampoco", dijo Serguéi Prijodko, asesor del Kremlin para asuntos internacionales.
Tampoco hay muchas esperanzas en ese sentido en México, donde la viceministra de Exteriores, Lourdes Aranda, declaró que "no se percibe ningún interés por parte de numerosos miembros del G8 en institucionalizar un G13".