Internacionales

Continúa ofensiva criminal en Sao Paulo

* Decenas de atentados se repitieron anoche y dejaron al menos nueve muertos

La nueva ofensiva criminal sobre Sao Paulo con decenas de atentados y al menos nueve muertos, mostró por segunda vez en dos meses que ese estado brasileño está sobre un barril de pólvora: un deficiente sistema carcelario que engendró una poderosa organización mafiosa.
"Lo que existe ahí es más que un barril de pólvora, es nitroglicerina pura", comentó Julieta Lemgruber, Directora del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía de la Universidad Cándido Mendes.
Explicó que "el sistema presidiario del estado de Sao Paulo se convirtió en un monstruo incontrolable. Es una masa de pobres que cometieron delitos menores y que puede transformarse en una multitud de maniobra y de poder de los grandes criminales".
Desde el martes el estado paulista --de más de 40 millones de habitantes-- sufrió más de 100 atentados criminales contra objetivos civiles y policiales, con un saldo de al menos nueve muertos (entre ellos seis sospechosos de ataques), varios heridos, decenas de autobuses incendiados y 58 detenidos.
La ofensiva lanzada "contra la opresión carcelaria", según volantes dejados por los atacantes, habría sido ordenada por el Primer Comando de la Capital (PCC), que opera desde las prisiones, con sus principales jefes presos y supuestamente bajo medidas rigurosas de seguridad.
El PCC, liderado por Marcos Camacho, alias Marcola, sería responsable también de la ola de violencia desatada entre el 12 y el 19 de mayo en Sao Paulo, con cientos de acciones criminales, entre rebeliones carcelarias y atentados, que dejaron un saldo de por lo menos 170 muertos.
Todo el estado de Sao Paulo tiene cerca de 140,00 presos en 144 penales. La población carcelaria del estado se triplicó en ocho años, según un estudio publicado por el diario Folha.
"Es el estado que más encarcela delincuentes pero es el que menos controla la actividad de los presos", recordó el profesor de derecho criminal Mauricio Zanoide a la TV Globo.
Las mayores demostraciones atribuidas al PCC fueron una ola de rebeliones en 29 prisiones en febrero de 2001, que finalizó con 19 presos muertos, otra serie de motines carcelarios en 2002, con 15 reclusos muertos, y los ataques y alzamientos en los presidios de mayo pasado.
Desde el fin de la última ofensiva, el Sindicato de Funcionarios del Sistema Presidiario del estado de Sao Paulo (Sinfufesp) denunció el asesinato de 14 agentes penitenciarios, seis en la última semana, supuestamente a cargo del PCC.
Días atrás, la Policía abatió a 13 sospechosos de organizar un ataque contra los funcionarios de un presidio en los suburbios de la Gran Sao Paulo.
Denuncian torturas
Diversas organizaciones de derechos humanos han denunciado torturas en casi todos los penales paulistas, especialmente desde las rebeliones de mayo, cuando --después de destruir los edificios-- miles de presos quedaron recluidos a la intemperie.
Las autoridades, por su parte, protestan por las dificultades para controlar la población carcelaria, que por presunta corrupción de sus abogados y con la colaboración de familiares, puede acceder a armas y a teléfonos celulares.
"El PCC constituye una suerte de mutual para proteger a sus miembros, al mejor estilo de la mafia, por eso lucha por la defensa de los presos, pero impone la disciplina por el terror", explicó Zanoide.
El propio Marcola, al ser interrogado en prisión por una comisión parlamentaria que investiga el crimen organizado, relató que para abolir el consumo de drogas en las cárceles el PCC se valió de amenazas.
"¿Cómo se puede prohibir una droga que hace que el tipo hasta mate a la madre? Es difícil. Entonces hay que exhibir violencia y decirle que si usa eso puede pasarle algo...", detalló el capo mafioso preso.
El control de la banda criminal no es fácil, porque "detener a los que están afuera y separar a los líderes no surte efecto, pues están tan organizados que siempre pueden reclutar nuevos integrantes", dijo Helder Ferreira, investigador del Instituto de Pesquisas Económicas Aplicadas (IPEA).
No obstante, el secretario de Seguridad de Sao Paulo, Saulo Abreu, aseguró que el PCC está debilitado por "traiciones internas" y que sus ofensivas "pierden agresividad".
La última ola de ataques pareció dirigida más a objetivos civiles que policiales, y tras la quema de decenas de autobuses provocó la paralización por 24 horas de prácticamente toda la flota del transporte público.