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Israel extiende asedio dentro de Líbano

Al menos 61 personas han muerto tras la escalada de violencia, mientras el panorama en la capital libanesa de desolación e incertidumbre. Israel ha dicho que está dispuesto a un alto el fuego si Hezbolá entrega los soldados capturados, pero los bombardeos continúan y se han extendidos a suburbios del sur de Beirut.

El Ejército israelí mantiene el constante asedio sobre Líbano, como parte de la ofensiva desatada para liberar a dos soldados hebreos capturados el miércoles por las milicias de Hezbolá. Hoy Israel atacó suburbios del sur de Beirut, la capital, que supuestamente están ligados a Hezbolá, y cortó la principal vía de acceso entre esta ciudad y Damasco, la capital de Siria, para impedir el traslado a otro país de los soldados capturados.
El panorama en Beirut es de incertidumbre. Los habitantes de la ciudad, temerosos del constante bombardeo israelí, tratan de abastecerse de productos básicos ante la eventualidad de que se prolongue la crisis. La población ha acudido hoy en masa a los supermercados y ha hecho acopio de arroz, pasta, conservas y alimentos no perecederos, debido a que los frecuentes cortes de electricidad impiden la conservación doméstica de otros productos.
Al menos 61 personas han muerto en el Líbano desde el inicio de los ataques israelíes. Fuentes policiales, citadas por la cadena de televisión "Future", explicaron que la cifra incluye a cuatro personas que han perdido la vida esta mañana en nuevos ataques contra distintas áreas del país, incluidos los suburbios de la zona sur de Beirut, feudo de Hezbolá y donde este grupo tiene instalado su cuartel general.
Constantes bombardeos
Mientras tanto, los combates continúan. El Ejército israelí destruyó un antiguo puente que conecta una carretera hacia el aeropuerto internacional Rafik Hariri de Beirut, y dañó otro cercano en Bir el Abed, al sur de la capital.
Previamente, aviones israelíes habían bombardeado las cercanías de la ciudad de Hermel, en el este del Líbano, lo que causó numerosos daños en campos, viviendas y comercios, así como la carretera de Deir el Baida, un paso que vincula el valle de la Bekáa con el puesto fronterizo de Masna.
Tras los bombardeos israelíes, Hezbolá reanudó el lanzamiento de cohetes "katiusha" contra el norte de Israel, a donde ya ha disparado decenas de proyectiles en los dos últimos días. Los habitantes de la zona han podido salir hoy dos horas de los refugios para preparar el Shabat, día de descanso para los judíos.

La aviación israelí mientras tanto sobrevoló intensamente desde primeras horas del día la capital libanesa y la carretera Beirut-Damasco. Esta tarde, aviones militares israelíes bombardearon, por cuarta vez en 24 horas, el aeropuerto internacional de Beirut, y destruyeron una parte del ala sur del edificio de la terminal, dijeron fuentes militares.
Asimismo, fue atacado un edificio pequeño situado en una de las pistas y cercano a los suburbios del sur de Beirut, que han sido bombardeados hoy en dos ocasiones por la aviación y la marina israelíes.
Condena internacional
Esta escalada de violencia ha generado preocupación internacional por el temor a que la crisis se expanda por toda la región. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas inició este viernes por la mañana una reunión de urgencia sobre el Líbano requerida por Beirut, que busca el apoyo de la máxima instancia de la ONU para reclamar un alto el fuego a Israel tras dos días de ofensiva militar.
Líderes mundiales condenaron las acciones de Israel en Líbano. Según informes de The New York Times, el primer ministro francés Jacques Chirac dijo que Israle “parece desear destruir” Líbano, mientras que el presidente de Rusia, Vladirmir Putin, dijo que "todos los lados deberían inmediatamente terminar sus acciones militares" como "punto de partida para resolver todos los otros problemas."
Mientras tanto, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, puso este viernes tres condiciones para un alto el fuego en Líbano: la liberación de los dos soldados secuestrados, el cese de los disparos de cohetes y la aplicación de una resolución de la ONU para el desarme del movimiento chiita Hezbolá.
"El primer ministro está dispuesto a detener nuestras operaciones en Líbano si el Hezbolá libera a nuestros dos soldados y cesa el lanzamiento de cohetes y si el gobierno libanés aplica la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU", afirmó Miri Eisin, portavoz del gobierno israelí.
A pesar de estas declaraciones, el primer ministro israelí está decidido a golpear con más fuerza el país vecino después de que Haifa, tercera ciudad del Estado hebreo y corazón industrial del país, fuera atacada anoche con morteros.
El ministro de Defensa, Amir Peretz, afirmó que Israel desea "destrozar" al Hezbolá porque éste ha "quebrantado las reglas del juego en la frontera" al secuestrar a dos soldados del Estado hebreo y matar a otros ocho el miércoles, dejando claro que por el momento no existe un acuerdo por parte de Israel, para poner fin a esta escalda de violencia.