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Israel mantiene fuerte asedio sobre Líbano

La Fuerza Aérea israelí bombardeó por segunda vez el aeropuerto de Beirut, donde cientos de turistas tratan de dejar el país tras la escalada de violencia. Israel ha dicho que no detendrá la ofensiva hasta “destrozar” a Hezbolá.

La escalada de violencia en Oriente Próximo parece no tener fin, al menos en el corto plazo. Israel mantiene el bloqueo de Líbano por aire, tierra y mar, bombardeando constantemente a este pequeño país mediterráneo. En las últimas horas, el aeropuerto internacional de Beirut, capital libanesa, ha sido el blanco en dos ocasiones de las bombas israelíes, mientras que el ministro de Defensa hebreo, Amir Peretz, ha anunciado que no pararán la ofensiva hasta “destrozar” a la milicia libanesa de Hezbolá.
"Sabíamos que el Hezbolá rompería las reglas del juego. Tenemos la intención de destrozar esta organización", declaró Peretz en alusión al ataque con cohetes de tipo katiusha lanzados desde el Líbano sobre las ciudades israelíes de Haifa, Naharía, Kiriat Shmoná y la Safed, causando dos muertos y unos 30 heridos, según confirmaron fuentes israelíes.
Hezbolá, sin embargo, negó la autoría de estos ataques aunque sí amenazó con lanzar una represalia contra Haifa, la tercera ciudad de Israel y el mayor polo industrial del país, si el Ejército israelí no cesaba los ataques contra Beirut.
Este nuevo conflicto comenzó ayer con el ataque por parte de milicianos de Hezbolá a dos patrullas israelíes, secuestrando a dos soldados hebreos y matando a otros siete. La respuesta israelí no se hizo esperar. Ayer en la noche, el Ejército de Israel anunció que preparaba una “gran ofensiva” contra Líbano, que inició la mañana de hoy con el primer bombardeo al aeropuerto de Beirut.
En la capital libanesa el ambiente es desolador. Muchos turistas que pasaban vacaciones en la ciudad, han comenzado a dejarla, mientras que los habitantes se mantienen en incertidumbre sobre lo que podrá pasar en las próximas horas.
Maruja Torres, enviada especial del diario español El País a la zona de conflicto, describe el ambiente que se vive en Beirut de la siguiente forma: “La gente espera con las maletas hechas los autobuses que les llevarán a Damasco o a Amán —las únicas vías expeditas, al menos en estos momentos—, desde donde tomarán un avión hacia sus países respectivos, o recuperarán la paz de sus hogares en Siria y Jordania. Hoy me han entrevistado para una televisión, cazándome en la calle: mujer extranjera sola que elige quedarse. Formaba parte de lo exótico del día.”
Mientras Beirut sigue asediada por los bombardeos israelíes, el gobierno libanés instó al Consejo de Seguridad de la ONU a pedir un alto el fuego. Al menos 46 civiles han muerto desde el inicio de esta nueva ofensiva, una de las más violentas de Israel en este país desde hace diez años.
El embajador de Francia en la ONU, Jean-Marc de La Sablière, cuyo país asume la presidencia giratoria del Consejo de Seguridad, señaló que se había convocado una reunión para el viernes bajo la petición de Beirut.
"El Consejo de ministros (libanés) llama las Naciones Unidas a adoptar una posición conjunta e inmediata en favor de un alto el fuego y de la detención del asedio (de Israel) contra el Líbano", declaró el ministro de la Información Ghazi Aridi en una conferencia de prensa.
Los ministros libaneses también urgieron al Consejo de Seguridad de la ONU "a poner fin a la agresión de Israel, que está matando civiles y destruyendo infraestructuras". El gobierno "llama igualmente a la comunidad internacional para que trabaje con el objetivo de encontrar inmediatamente una solución a la crisis actual", declaró Aridi.
Petróleo rompe récord
Mientras la situación en Medio Oriente se complica, la economía occidental ha comenzado a sufrir las primeras consecuencias de esta escalada de violencia. En Nueva York, el precio internacional del petróleo de Texas –de referencia para Nicaragua- alcanzó hoy nuevos máximos históricos, cerrando a 76,70 dólares por barril.
Expertos del Centro de Estudios de Energía Global de Londres explicaron que los mercados temen que los ataques israelíes contra sus vecinos árabes puedan provocar una reacción en otros países musulmanes y el conflicto se extienda a toda la región, lo que podría afectar al suministro de petróleo.
Los analistas apuntaron incluso la posibilidad de que la organización terrorista Al Qaeda vengue los ataques israelíes con atentados dirigidos a las infraestructuras en países como Arabia Saudí, aliado de los Estados Unidos y principal productor de petróleo en la zona.