Internacionales

Israel prepara “gran ofensiva” contra Líbano

Fuentes militares israelíes afirmaron que preparan una fuerte ofensiva militar sobre Líbano, si Hezbolá no entrega a los soldados capturados hoy, mientras líderes mundiales mostraron su preocupación por el recrudecimiento de la violencia en la región.

La crisis de los cautivos en Oriente próximo se expande a velocidad de vértigo. Israelíes, palestinos y libaneses se hayan ya embarcados en una deriva violenta con visos de quedar en la memoria. La captura hoy de dos soldados israelíes, y la muerte de otros siete, por parte del grupo chií libanés Hezbolá fue considerado una "declaración de guerra" por Israel, que prepara una gran ofensiva sobre el Líbano, a cuyo Gobierno responsabiliza de esa acción.
Dejar patente el enorme poder de disuasión de su fuerza militar ha sido una constante histórica del Ejército israelí desde la fundación del Estado en 1948. Si los soldados se han empleado en los últimos 15 días con brutal contundencia en Gaza, todos los indicios y declaraciones apuntan a que la respuesta en Líbano será igualmente devastadora.
Fuentes castrenses amenazaban: “Si los soldados secuestrados no son devueltos, retrasaremos el reloj 20 años”. Aludían a la invasión de Líbano, en junio de 1982 por el hoy enfermo Ariel Sharon. Dieciocho años después el Ejecutivo de Ehud Barak decidía abandonar el sur del país árabe tras sufrir numerosas bajas.
Hezbolá es una influyente formación libanesa radical chií, que cuenta con un brazo político y otro armado, y uno de cuyos miembros ocupa en el Gobierno libanés la cartera de Recursos Hidroeléctricos. Su objetivo es luchar contra la ocupación israelí en el sur de Líbano e instaurar en el país un gobierno islámico.
Operación masiva israelí
El asesinato y secuestro de soldados hebreos por parte de las milicias de esta organización, llevaron al Ejército israelí a anunciar que se prepara para lanzar una operación masiva "en las profundidades del territorio libanés", según el comandante en jefe de la Comandancia Norte, el general Udi Adam.
Israel consideró al Gobierno del Líbano "responsable de la agresión sin provocación previa" del ataque perpetrado contra una patrulla israelí en la zona fronteriza, y de dar amparo a organizaciones terroristas como Hezbolá.
En ese sentido, el embajador israelí ante la ONU, Dan Guillerman, anunció que ha enviado una carta de protesta al secretario general, Kofi Annan, en la que tilda las acciones de Hezbolá como una "declaración de guerra", y pide al Consejo de Seguridad que actúe al respecto.
Fracaso del Ejército

Queda por ver hasta qué punto los jefes militares israelíes apuestan por una invasión terrestre en toda regla. La milicia chií, que argumenta que Israel debe retirarse de Líbano, es absoluta dueña del sur de este país ante la ausencia del Ejército regular, y su arsenal supera con creces al de Hamás. Los siete uniformados israelíes muertos en un día son una prueba palmaria.
En plena investigación de los fallos que permitieron la captura del soldado en Gaza, se produce un nuevo fracaso del Ejército, que en estado de máxima alerta no ha logrado impedir que dos uniformados pasen ahora a ser cautivos de Hezbolá. No hay objetivo más deseado por esta milicia, que ha logrado, además, abrir un segundo frente en una coyuntura crucial. Olmert afronta su primer gran dilema en el laberinto de Oriente Próximo acosado por una extrema derecha que reclama la destrucción de todo lo que huela a “terrorismo”.
Preocupación internacional
Mientras tanto, la Casa Blanca condenó hoy de forma "tajante" la captura los soldados israelíes en Líbano y culpó a Siria e Irán de la acción y de la violencia desatada a continuación. En declaraciones a la prensa que acompaña al presidente George W. Bush en una gira por Alemania y Rusia, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Fred Jones, pidió en Rostock la liberación "incondicional e inmediata" de los dos capturados.
EEUU "condena de manera tajante el ataque no provocado" contra Israel, afirmó el portavoz, quien aseguró que la Casa Blanca considera a "Siria e Irán directamente responsables" de la violencia "no provocada" de Hezbolá, incluido el secuestro y los ataques con mortero contra civiles israelíes. A través de Jones, la Casa Blanca también lanzó un llamamiento a Líbano para no implicarse en la violencia, con el argumento de que "el terrorismo de Hizbulá no le beneficia".

Desde Ginebra, el relator de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, Philip Alston, destacó la importancia de garantizar que los asesinatos que han tenido lugar recientemente en los territorios palestinos ocupados y en Israel no queden impunes.
"Aun en esta crisis, y especialmente en estas circunstancias, es necesario que se respeten las normas internacionales de derechos humanos y el derecho humanitario", expresó Alston en una declaración escrita.
La Unión Europea (UE) se mostró "alarmada" ante el deterioro de las circunstancias en la frontera entre Israel y el Líbano, y pidió "contención" a todas las partes.
En los últimos treinta años Israel ha lanzado varias ofensivas militares en el Líbano con el argumento de que son necesarias para contrarrestar los hostigamientos contra el territorio israelí que eventualmente parten de la zona meridional libanesa. Las últimas se registraron el 21 noviembre 2005, cuando cuatro milicianos de Hizbulá murieron en enfrentamientos con soldados israelíes en la zona de Ghajar, una ciudad dividida por la frontera entre Israel y Líbano.