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Caos en Bombay

Hospitales desbordados, accesos a la ciudad bloqueados, telefonía fija y móvil sin funcionar, el Ejército y la Policía en las calles: Bombay vive hoy su peor pesadilla.

Los hospitales de Bombay se encuentran desbordados por la avalancha de heridos provocada por los atentados cometidos hoy en siete trenes, que han causado al menos 163 muertos en esta ciudad, la capital económica de la India, cuyas vías de salida han sido bloqueadas por la policía.
Vilasrao Deshmukh, jefe de Gobierno del Estado de Maharastra, cuya capital es Bombay, informó que ha pedido a los hospitales privados de la ciudad que atiendan a los heridos y les ha asegurado que las arcas públicas se harán cargo de los costes.
A falta de ambulancias, muchas de las víctimas tuvieron que ser trasladadas a los hospitales a pie, en taxis o en vehículos privados, y muchos heridos tuvieron que ser llevados de ese modo tras ser rechazados en centros médicos que se encontraban saturados.
Algunos testigos se han quejado de la lentitud en reaccionar tanto de las autoridades, como de los equipos de rescate, según informó la agencia de noticias india PTI. Deshmuhk afirmó que la ciudad seguirá funcionando con normalidad y que los atentados de hoy no afectarán mañana a la rutina de los ciudadanos.
"Los colegios, las universidades y las oficinas del Gobierno funcionarán mañana como cualquier día normal y estoy seguro de que el espíritu de Bombay prevalecerá sobre esta situación", dijo Deshmukh, quien pidió a los ciudadanos que "no sientan pánico y presten su ayuda a las familias de los heridos".
Bajo el caos
En estos momentos la situación en Bombay sigue siendo de caos y se ha interrumpida la línea oeste de ferrocarril, que atraviesa a lo largo la ciudad, cuyo servicio de cercanías es uno de los más concurridos del mundo pues transporta a más de seis millones de personas al día.
Muchas personas han preferido regresar a sus casas andando, aunque estuvieran a varias horas de distancia a pie, por miedo a tomar trenes o autobuses contra los que pudieran dirigirse nuevos ataques.

Las redes de telefonía fija y móvil en todo Bombay han permanecido bloqueadas durante varias horas por sobrecarga y muchas familias han recurrido a las cadenas de televisión y de radio para enviar mensajes a sus familiares en los que les decían que se encontraban bien.
Seguridad extrema
Las fuerzas de seguridad han acordonado las principales intersecciones, estaciones de tren y puntos de entrada y salida de la ciudad, además de instalar decenas de puestos de control en las calles y carreteras de Bombay.
Agentes de la policía y miembros del Ejército han reforzado también la seguridad en los aeropuertos del país y se ha declarado el estado de alerta en toda la India, como generalmente ocurre tras este tipo de atentados.
El Gobierno indio ha ofrecido su apoyo a Bombay y varios miembros del Gabinete, entre ellos el ministro de Ferrocarriles, Lalu Yadav Prasad, y el titular de Interior, Shivraj Patil, se han desplazado hasta allí desde Nueva Delhi, al igual que la presidenta del Partido del Congreso y de la alianza gobernante, Sonia Gandhi.
Las autoridades han anunciado una compensación para las víctimas de los atentados por un importe de unos 2 mil 200 dólares para los familiares de los fallecidos y 1 mil 100 dólares para los heridos.
Estos son los atentados más graves ocurridos en la India en la última década, después de los perpetrados en 1993 también en Bombay, cuando una serie de ataques acabaron con la vida de 257 personas y causaron 1.400 heridos.