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Matanza en trenes de Bombay

Los atentados de hoy en la capital financiera de India recuerdan a los cometidos el 11 de marzo de 2004 en Madrid y el 7 de julio de 2005 en Londres.

Siete bombas han estallado en apenas media hora (entre las 18.20 y las 18.50 horas en India) en la primera clase de trenes suburbanos y estaciones de la línea oeste de Bombay y parecen haber sido activadas mediante un temporizador. Se desconoce hasta ahora la autoría de los atentados, que han dejado al menos 131 muertos y 230 heridos.
El modus operandi de los terroristas que causaron hoy esta matanza recuerda a los atentados cometidos en 2004 en Madrid y 2005 en Londres. Un similar desarrollo de los acontecimientos fue seguido en los atentados perpetrados el 11 de marzo de 2004 en Madrid y el 7 de julio de 2005 en Londres, con la única diferencia de que en la capital británica se constató la existencia de cuatro terroristas suicidas.
En la capital española, donde murieron 192 personas y más de 1.790 resultaron heridas, explotaron entre las 07.39 y las 07.42 horas locales diez mochilas-bomba colocadas en varios trenes de cercanías a primera hora de la mañana y en plena hora punta, en un atentado considerado como el más brutal registrado nunca en Europa.
Las explosiones se sucedieron en apenas tres minutos y fueron accionadas con teléfonos móviles. Los atentados perpetrados en Madrid ocurrieron tres días antes de la celebración de elecciones generales en España.
Dos años y cuatros meses después, el juez encargado del caso, Juan del Olmo, notificó el auto de conclusión del sumario en el que confirmó 29 procesados, nueve de ellos españoles, 15 marroquíes, dos sirios, un egipcio, un argelino y un libanés, y responsabilizó de los atentados a la red terrorista Al Qaeda. No obstante, el juez señaló que "no ha finalizado" la investigación.

También en hora punta de la mañana en Londres, 56 personas perdieron la vida y 700 resultaron heridas el 7 de julio de 2005 al explosionar tres bombas en otras tantas estaciones del suburbano y otro artefacto en un autobús, en lo que supuso el mayor atentado más sangriento de la historia del Reino Unido.
Las tres bombas hicieron explosión casi simultánea en otros tantos trenes del metro justo cuando el primer ministro británico, Tony Blair, se reunía con el presidente de EEUU, George W. Bush, en Gleneagles (Escocia), en una cumbre del Grupo de los Ocho países más desarrollados (G-8) y Rusia. Una hora después, otro artefacto estalló en un autobús en la plaza de Tavistock, cerca del Museo Británico.
Dos semanas más tarde, otros cuatro individuos emularon a los autores del 7-J al intentar detonar otras tantas bombas en tres convoyes del metro y un autobús urbano de la capital británica, si bien esta vez hubo suerte porque los artefactos no explotaron. La trágica jornada del 7 de julio en Londres ocurrió apenas 24 horas después de que el Comité Olímpico Internacional concediera la celebración de los Juegos Olímpicos de 2012 a Londres.
La Policía británica no ha podido formular cargos contra nadie, toda vez que un informe oficial del Gobierno ha declarado que no existen "pruebas concluyentes" de la relación de Al Qaeda con el 7-J.