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Fractura política entre norte y sur


La elección presidencial en México dejó al descubierto una fractura política entre el norte --económicamente próspero-- que votó de forma masiva por el conservador Felipe Calderón, y el sur --pobre--, que favoreció ampliamente al candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador.
"Lo que más me preocupa es la fractura norte-sur. Es inquietante ver este México de sur, pobre, marginal, y este norte próspero, más vinculado a Estados Unidos, más autónomo y más orientado al libre mercado", dijo el politólogo Héctor Aguilar Camin.
El derrumbe del antiguo partido hegemónico, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó de 1929 a 2000, dejó al frente de la escena política a dos entidades ideológicamente opuestas: el Partido de Acción Nacional (PAN, derecha), fuerte en el norte y el oeste del país, favorito entre los hombres de negocios y los más acomodados, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), cuya base electoral se sitúa en las clases desfavorecidas y del sur indígena.
El vencedor de la elección presidencial, Felipe Calderón, "tendrá que pensar: 'Primero los pobres'", dice Aguilar, retomando uno de los eslóganes de campaña del candidato de izquierda López Obrador.
En sus primeras declaraciones, Calderón se mostró conciliador, con visión de unidad y con ánimos de gobernar "para todos los mexicanos" y olvidar las diferencias. Es preciso decir que sólo atrajo a su candidatura a 15 de los 71 millones de mexicanos en edad de votar y deberá negociar con las otras fuerzas políticas. "No sólo reitero mi respeto por Andrés Manuel López Obrador, sino que comparto su ideal de justicia y respeto mi compromiso a trabajar sin descanso por la igualdad de oportunidades para superar la pobreza en la cual viven millones de mexicanos".